martes, 31 de agosto de 2010

Cabezas, presente


Pero éste no es José Luis.
Es Gustavo Cabezas. Uno de los 30.000 desaparecidos.

Hacia fines de 1975 el clima político era de lo más jodido.
Cursaba el 5to. año de la secundaria en el Colegio Emilio Lamarca.
Desde la estación de Malaver, hacia la izquierda, en la primer cuadra paralela a las vías del tren vivía Casildo Herrera, autor de la famosa frase: “Yo me borré” (en instancias del golpe). Sus secuaces solían tomarse a tiros seguido.
En determinadas ocasiones caminaban una cuadra, se disponían a la entrada de nuestro colegio y nos requisaban.

El domingo me informé en el blog de Javier (“Fin del Capitalismo ¿Salvaje?”) de la extensa nota que Lidia Papaleo le brindara a Tiempo Argentino. Le comentaba entonces al bloger-amigo, que me repugnaba el proceder de toda la “comparsa” que en la semana le había cuidado las espaldas a los popes de Papel Prensa.
Políticos y periodistas, definidos otrora como “progres” metidos en semejante bajeza.
Le decía entonces, que me venía el recuerdo de aquella gente que conocí y fuera víctima de los milicos. Como un compañero -acotaba- llamado Gustavo, al que le decíamos Kung-Fu, ya que como el protagonista de aquella famosa serie, portaba un bolso marrón verdoso, colgado en forma cruzada.

Cuando volví al blog a proseguir la lectura del relato de Lidia, me encontré entonces con un nuevo post que hacía referencia a… Gustavo Cabezas!
No lo podía creer, era demasiado para esa tarde de domingo, final de una semana donde algunos se sacaban definitivamente la careta que cubre su rostro más abyecto.

El artículo hacía referencia a las “declaraciones” que su madre ofrecía a un medio de la época, con el título: "Habla la madre de un subversivo muerto" lo que había constituido un fraude de la más baja calaña.
El mencionado “subversivo” era Gustavo, un pibe vivaz, muy simpático, con una plasticidad notoria. Un muy buen compañero…
Yo le llevaba un año. Terminé por tanto, quinto, en el ’75, para que él lo cursara en el ’76.
Un día de mayo de ese año, se lo llevaron. Así me comentó un amigo que había repetido para estar entonces compartiendo en aquel año nefasto, el curso con él.

Mucho más adelante, me anoticié: “El 10 de mayo de 1976, Gustavo Cabezas salió de su casa muy temprano, a buscar a su amiga Kity.
En la plaza de Martínez se estaba llevando a cabo un “operativo”. Por allí pasaban, cuando Kity se asustó y echó a correr. Instantáneamente la fusilaron. A Gustavo lo subieron a un camión, y nunca más se lo vio con vida… “

 
Hoy, que sale a la luz la investigación de la complicidad civil en los crímenes de la dictadura, se los ve tan desesperados, como cuando pretendían frenar el juicio y castigo a los milicos del Proceso. Políticos que acuden al llamado de periodistas, bajando rápidamente y al unísono, numerosos escalones hacia los sótanos de la miseria humana.
 
El domingo por la noche, pone el broche de oro a la movida semana el inefable Mariano Grondona, llamando a la reconciliación. En nombre claro, de los que nunca pidieron perdón.
Acompañado ésta vez por una camada de personajes que quizás, alguna vez gritó: “Aparición con vida y castigo a los culpables”.
Tremendo es comprobar ahora que no lo sintieron. O es que hoy están vendiendo a precio vil aquellos sentimientos?


A Lidia Papaleo se la increpa: -“Porqué ahora”?
- “Porque tuve miedo” respondió, sencillamente.
Miedo por demás fundado, toda vez que la misma línea perversa que baja del Gral. Camps a Etchecolatz, aquella que se empecinara con ella y su familia; es la que hizo desaparecer hace poco tiempo a Jorge Julio López.

-“Porqué ahora nos vendimos”. Deberían reflexionar los que fracasaron en el golpe de Estado del 2008. Y hoy se aferran a causas aberrantes, en pos de su supervivencia.
Las mismas causas que sostuvieron, aquellos que no dieron ninguna explicación del paradero de Gustavo; de porqué le cortaron de cuajo su vida a tan corta edad. De porqué mancharon la tierra con su sangre joven y luminosa.
Reconciliarme con ellos? Con esos que están muertos, de sembrar tanta muerte. Con esos que están podridos por dentro?...
Alguna vez me reconciliaré con la sombra de ellos que vive en mi, en mis recuerdos, para irme en paz, como jamás ellos podrán hacerlo.

20 comentarios:

  1. Excelente nota, no olvidamos y no nos reconciliamos.
    Un saludo,
    Ikal

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  2. Siempre que digo, con la voz temblando "ni olvido ni perdón" muchos me miran como se mira a un dinosaurio.
    Pero yo no uso eas palabras como una consigna vacía, para mi significan éso: ni olvido ni perdón.
    Siempre me guío por la frase de Rodolfo Walsh. no me dejo seducir por las bellas almas de los verdugos.

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  3. Era un amigo, Ikal. El domingo me quedé enganchado con su recuerdo y en algo me estoy descargando la impotencia de aquellos tiempos.

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  4. Qué frase, Dormi.

    Así que ahora gritan otra vez esto de la reconciliación?
    Yo compartí momentos brillantes con un muchacho que hicieron desaparecer cobardemente ("muerto" dicen que estaba los voceros de los verdugos -como bien los llama usted- en esa revista).
    Y con esas ratas, así porque si, casi "por decreto" hay que reconciliarse?

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  5. yo no me reconcilio con verdugos ni con lugartenientes de verdugos ni con tibios que justifican a los verdugos. No me reconcilio ni siquiera con los que se mantienen al margen de la cuestion, yo, como fernandez retamar en el poema el otro me pregunto todos los dias (perdone lo largo del comentario, amigo)

    Nosotros, los sobrevivientes,
    ¿A quiénes debemos la sobrevida?
    ¿Quién se murió por mí en la ergástula,
    Quién recibió la bala mía,
    La para mí, en su corazón?
    ¿Sobre qué muerto estoy yo vivo,
    Sus huesos quedando en los míos,
    Los ojos que le arrancaron, viendo
    Por la mirada de mi cara,
    Y la mano que no es su mano,
    Que no es ya tampoco la mía,
    Escribiendo palabras rotas
    Donde él no está, en la sobrevida?

    Y este poema, que es la confesion de una deuda, me sirve para no reconciliarme y para no decir, soy inocente de todo mal.

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  6. Impresionante Nilda; el poema, y sus palabras.

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  7. Realmente no se bien que decir, Unfor, porque posts como éste tocan muchos sentimientos atragantados.

    Esa "reconociliación" de la que hablan es continuadora de la lógica genocida que aún hoy sostienen, porque se creen con derecho a escapar de la Justicia.

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  8. mire daniel ¿es daniel? se nos van mezclando los blogues, los comentarios, y la vida misma. que quiere que le diga. por eso le dejo aca un link que no va aca, y ya no se donde va, querido amigo.
    http://nosoyloquedeberia.blogspot.com/2009/11/estupidas-canciones-de-amor-ney.html

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  9. En 2001,la escuela donde termine el industrial cumplio 50 años ,se hizo una gran cena donde fuimos muchos ex alumnos de la promocion de 1976 y la primera pregunta fue: Estamos todos? Por suerte estabamos todos.Pero nadie pregunto de que se trataba la pregunta,todos sabiamos de que se trataba.Tuvimos suerte,solo un poco de suerte.
    Saludos

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  10. hoy hace exactamente cuatro años me reuni con mis compañeros de secundaria despues de 33 años.Habiamos terminado en el 73. y nos preguntamos si estabamos todos.Uno se habia muerto de sida y otra se habia suicidado.
    Me acuerdo que el dia que mataron a salvador allende hicimos una marcha de repudio a la estacion de lanus,sin entrar a clases.Un dia el erp tomo la escuela. Sin embargo todos estabamos alli.
    esta es una historia sin moraleja

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  11. Ricardo; está en el tapete la complicidad civil en los crímenes y el armado mismo de la dictadura. Y los "progre" de los '90 se espantan y repliegan con los Grondona y los Magnetto.
    Esto se está poniendo espeso.

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  12. Si, Sirena; pero no tengo la versión original de Cazuza, si la hay. Porque en "Versiones mejoradas" posteamos las dos.

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  13. Muchos tuvimos suerte, pero raspando Quilmeño, te lo puedo asegurar.

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  14. Teníamos un preceptor Nilda, que nos hizo un aparte en la clase para hacer un recordatorio a Salvador Allende el día que lo asesinaron.

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  15. Que foto... lanata con nelson castro.. lo que ellos llaman "reconciliación" en realidad es venderse por migajas a los patrones de los asesinos... Cuanta hipocresia hay en el discurso facho.. que hay en la mente de quienes piden carcl ya para pibes marginles de 12 o 13 años y por otro lado se quieren reconciliar con los criminales genocidas???

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  16. Comparto absolutamente lo que decís, Lobo.

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  17. Mira vos Unfor , no sabia que iba a producirte tanto dolor , te pido perdon por postear justo las dos cosas juntas .

    Lo de los dirigentes es tan vergonzoso , da tanto asco ver a esa gente que realmente yo no lo entiendo , hasta mi viejo me dijo que hayq ue ser mas diplomatico , diplomatico los huevos con esa gente de mierda

    Un abrazo

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  18. Javier !!!
    Cómo disculpas?.
    Todo lo contrario; te doy gracias por acercar todos los días noticias que nos ponen al tanto de como van las cosas.

    Esto fue una casualidad increible. Justo en un domingo donde venía cargado por toda esa semana llena de miserrabilidad.
    Desde que vi la nota me fui a aquellos días y lo recordé a Gustavo como uno de nosotros que "queríamos cambiar al mundo"; ja.
    El mundo nos pegó en cambio una buena patada en el culo.

    Me diste un buen estímulo para armar éste post en su memoria.
    Tenés razón vos; tanta diplomacia, tantos años y estos tipos se siguen cagando en todo.

    Un gran abrazo.

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  19. Tengo los ojos empañados por lo leído, lo tuyo, lo de los compañeros.
    Ayer, ya no me acuerdo a cuento de qué, escribí que más allá de las ideas e ideologías, de las militancias o no, de los acuerdo y los desacuerdos, está algo tan simple si uno es una buena persona o un reverendo hijo de puta.
    Creo que todos nos emocionamos con esto, TENEMOS LA CAPACIDAD DE EMOCIONARNOS. Los hijos de puta, no.
    Los hijos de puta lucrarán con esto, lo meterán dentro de sus cálculos, se lo ofrecerán a sus amos. No solamente no puede haber reconciliación con los que asesinaron y con los que se beneficiaron, tampoco puede haber perdón moral para estos hijos de puta que los están volviendo a matar nuevamente, esta vez, de irrespeto.
    Te mando un abrazo

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  20. Muy conmovedoras tus palabras, Sujeto. Y sí, la emoción cala hondo.

    Un abrazo.

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