martes, 14 de junio de 2011

Otro de los responsables civiles de la Dictadura. Más precisamente, otro de los gángsters de la banda


Digámoslo así, para que nadie se ponga nervioso... hay mucho autoatentado dando vueltas, hay mucho indicio de ello y el que acusa de “mate conspirativo” al que esboza estas posibilidades con argumentos respaldados en evidencias; a ésta altura... generalmente es inconducente discutir con liberales, por más vocación democrática que se tenga.
Ni hablemos de Torres Gemelas; pero por aquí, por estos pagos quiero decir, está vedada toda discusión al respecto, sobre todo en referencia a un par de atentados emblemáticos de la “década de oro” de estos tipos; es decir, los ‘90.

El “buenazo” de Donald Rumsfeld, de quien veníamos comentando travesuras, era el Secretario de Defensa de los yankys en momentos del Golpe del ‘76.
Sabemos bien que ese tipo es capaz de cualquier cosa. Lanzar la bola de epidemias para vender a lo tonto medicamentos que la combaten, lo lleva a uno a pensar que hasta debe tener licencias para la fabricación de barbijos. El mayor carnicero manejando laboratorios y prensa adicta.

Había “créditos baratos” en el ‘75 y había que colocarlos en algún lado. e Isabelita que se estima era una maquinita de cumplir mandatos -ya de Lopecito a esa altura- tenía sin embargo aquella bajada del General que le decía; -”No hay que tomar crédito ninguno”. Y los gringos insistiendo y ella que no...

Los yankys tenían más que claro en esa época que con los milicos se iba a poder zanjar todo este asunto de las discusiones de manera “aceitada” y ya regía el Plan Cóndor en éstas latitudes, por lo cual, la CIA apuraba el paso y en el Ministerio de Economía, Ricardo Zinn se había ofrecido -Rodrigazo factótum- como el puente propicio hacia el desguace que iban a acometer Martinez de Hoz y sus muchachos.
Y ahí lo tenemos a Guillermo Walter Klein, Secretario de Estado de Programación y Coordinación Económica en el Ministerio de Joe habíendo sido antes, Subsecretario de Inversiones Extranjeras y luego, Subsecretario de Obras y Servicios Públicos en la dictadura de Onganía.

Lo que quiero decirles es que nunca me creí el bolazo de que a un tipo le vuelen con un terrible bombazo la Residencia y salgan todos de los escombros, sonrisa en la boca Klein, diciendo;
-”Los terroristas no han podido con nosotros”.
Ni les cuento el aire angelical que le dio la Revista Gente de la época al suceso.
Había chicos en la casa, esto constituía una aberración claro, a ver si nos entendemos, pero
semejante descenlace hollywoodense...
Si; murieron dos integrantes de la custodia, hecho que fuera acometido, se dice, para ingresar a la Residencia y poner la bomba...

Pero que ineficaces resultaron éstos guerrilleros que con todas a favor no le provocaron ni un rasguño a Klein... quiero decir; siempre muere gente inocente en los atentados y en los autoatentados.
Hubo muchos de ellos en plena dictadura que efectivamente producieron daños y muertes.
La mayoría, claro, dificil o imposible de relevar en función de su veracidad de origen y consecuencias.
Pero hubo mucho atentado sin consecuencias como para sospechar si la práctica de los mismos no fue efectuada por Inteligencia misma de la dictadura en tren de justificar al régimen.
Si hubiera habido como se dijo, semejante organización terrorista combatiéndolos, tan fácil se la hubieran llevado?
Sucede que me hice desconfiado cuando veía los operativos anti-bombas en el barrio militar de la ahora “Las Cañitas”; contando que de las bombas que se arrojaban periódicamente, no resultaba jamás alguien siquiera rasguñado.
Y estamos hablando de algunas “arrojadas” en jardines de casas y departamentos comunes. Ni un chamuscazo, nada.
No! no había “prensa libre” como para que meta allí sus cámaras y de testimonio. Se los digo yo, de onda, nomás.
Lo que quiero decir es; Las cosas no son desde ya como se cuentan. Y en todo caso, no están los partícipes necesarios para aclararlo

Ni hablemos de Juan Alemann, quien habría declarado, a raiz del ataque que sufriera ese mismo año en plena Avenida Cabildo:
“Me tiraron unos cien tiros de FAL, que agujerearon el auto, dejándolo como un colador. Me salvé por haberme tirado al piso de inmediato. Mi chofer salió del auto y sólo tuvo una lesión menor, y a mi custodio le volaron tres muelas y le atravesaron el hombro”
Cien tiros!!! y no le embocaron ni uno?

Bien; Montoneros se adjudico el atentado, con la firma de Raúl Clemente Yager, quien venía a ser, su responsable militar. El mismo que se salva cuando capturan y asesinan a todos los perpetradores del atentado a Klein.

Sin embargo, resulta asesinado en abril del ‘83, cuando el Proceso ya hacia las valijas, dos semanas antes del asesinato de Osvaldo Cambiaso y Eduardo Pereyra Rossi. Estos últimos muy recordados, habiendo pasado el de Yaguer, prácticamente desapercibido y estamos hablando de alguien que estuvo posicionado en el quinto lugar en el escalafón de Montoneros.
Dicen que testigos presenciales afirman que gritó: -"No me rindo carajo, Viva la Patria, Viva Perón, Vivan los Montoneros!!!", siendo baleado en el acto.

Volviendo a Walter Klein, en el 2008 fue querellado penalmente, junto con los ex funcionarios José Alfredo Martínez de Hoz y Juan Alemann,  por el asesinato de Juan Carlos Casariego de Bel, un funcionario del Ministerio de Economía secuestrado el 15 de junio de 1977, por negarse a certificar un dato crucial en el proceso de estatización de la empresa Ítalo.
Dice la crónica: "La última noticia de Casariego de Bel es su aviso de que llegaría tarde a su casa porque tenía una reunión en el despacho de Klein".

Ahí los tenemos entonces a Joe, Aleman y Klein, los tres juntitos, accionando a la par de los milicos asesinos con sus mismos métodos. La extorsión, la tortura, la desaparición.
No hubo diferencia.
No lo olvidemos; estamos en tarea de desentrañar hasta sus últimas consecuencias lo que fue y significó la necesariamente caratulada; dictadura cívico-militar del ‘76.
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14 comentarios:

  1. Klein,hijo de un director del FMI era apoderado de bancos estranjeros en la Argentina y,luego de ser designado secretario de Coordinación y Programación Económica,se convirtió en la mano derecha de martinez de hoz.Klein había ordenado,mediante el dictado de una resolución del Ministerio,que las empresas del Estado tomaran créditos de los mismos bancos que el representaba en forma privada.Fue uno de los gestores del endeudamiento forzado que triplicó en menos de dos años de gestión la deuda externa argentina.

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  2. Klein, M de Hoz y Alemann eran la cúpula de la banda. El caso Casariego es largo de contar, o acaso ya lo conté. Casariego se opuso a firmar una resolución en la que se certificaba que la Ítalo era una empresa extranjera. No lo era por una serie de razones: 1) el contrato original de 1911 establecía que la empresa sería enteramente estatal a los 50 años de concesión, y esa amortización la pagaba el usuario. 2) Las únicas inversiones significativas de Motor Columbus, el grupo propietario, eran dos turbogeneradores que fueron pagados por el avalista: el Banade. Y otras. El negocio consistió en pagarle a los dueños con fondos del Estado lo que ya había pagado el Estado vía Banade. Cobraron 2 veces. Y con valores exageradísimos: se pagaron casi 400 millones lo que valía 20 o 25. Mafia pura. En cuanto a Klein, anda por ahi presidiendo distribuidoras mayoristas de gas y electricidad

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  3. El Frank Nitti de la banda, digamos.

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  4. Muy bueno, Daniel.
    Espero ansioso algo del hijo de puta de Cavallo.
    Abrazo

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  5. Algún;
    para ese tengo que armar unos 150 post mas o menos, jaja.
    Abrazo.

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  6. "En cuanto a Klein, anda por ahi presidiendo distribuidoras mayoristas de gas y electricidad"
    No es casual: en los 90 se cambió la matriz energética. Esto es otra demostración que aquello fue la continuación de la dictadura x otros medios

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  7. Bien ahí.
    Y ahora que algunos, que supuestamente están de éste lado, quieren colocar a la Rata en situación de encontrarle virtudes!!!
    Por favor; de Zinn a Cavallo fue un solo hilo conductor, como dice Jorge.

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  8. Qué duda hay de que el itento de desprestigiar a los organismos de DDHH tiene como fin obstaculizar que se investigue a las mafias civiles que compusieron estos tipos. En cuanto a los atentados truchos, cuentan que una vez Pinochet, que viajaba en un auto con su nieto, sufrió un ataque con bomba del que ambos resultaron ilesos. Un periodista le preguntó al niño si se había asustado. El niño contesta que sí, claro, pero que más se había asustado en el ensayo.
    Saludos

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  9. y RESPECTO DEL ATENTADO:
    Es muy probable que hayan sido los muchachos de Massera. No fue el primero ni sería el último

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  10. Muy buena la serie, Daniel. Ojalá continúe, porque es tiempo de hablar de los cómplices civiles de la Dictadura.
    Son, además, historias que no encontraríamos en las tapas de los diarios pero que muestran la médula de lo que fue el Proceso.
    Te agradezco.

    Abrazo.

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  11. Argentinolibre;
    Grandísimo!

    Jorge;
    Ahí me gustó! Lástima que no está vivo Yaguer porque se podrían haber aclarado muchas cosas.

    Ricardo;
    Sigue habiendo mucha tela para cortar. Pero atención a lo que marca Jorge; ésto tuvo su revival en los '90. No nos podemos confundir.
    Abrazo.

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  12. Muy bueno!!!
    Que continúen estos artículos... para no olvidarlos...
    ♪♫♫ Olé olé, ... adonde vayan los iremos a buscar ♫♫"
    A buscarlos hasta en la última morada!!!
    Un abrazo

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  13. Buen canto ese Hilda; un canto del pueblo.
    Un abrazo.

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  14. Deberias dejar de hablar por hablar, en la dictadura hubo tres grupos que salieron lastimados: los militares y policias, y el pueblo. Deberias haber ido al Hospital Churruca para ver como llegaban muertos o lastimados por los atentados de los imbeciles de los montoneros (gente de mierda igual que los militares que asesinaban...o peor porque a los ultimos cumplian obediencia de vida). Igualmente todo este cuento que genero el odio entre los que creian que defendian algo (montoneros) y los que creian que defendian algo (los militares) ambos manejados por las altas cupulas de los militares y el gobierno Yanky. En la dictadura todos fueron culpables, por creer que el enemigo estaba en casa y no en el Norte.

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