sábado, 16 de julio de 2011

Mi amiga la muerte (?) - 4


Retomando el tema ya visto en estos post anteriores; 1 - 2 - 3,
recuerdo aquellos viajes de cada día en tren a la secundaria. Por lo general, llevaba un libro para el trayecto.
De ellos, uno que me entretenía sobremanera era el que reflejaba las cartas que se propinaron allá en los '50, Albert Camus y Jean Paul Sartre..
En un punto, en el de la problemática de la trascendencia, eran dos ateos acusándose mutuamente de revelar una pizca de duda, una puerta hacia la creencia, lo que ofendía poco menos la condición existencialista de ambos.
Sucede que se puede ser agnóstico, o también creyente y existencialista.
No hay conflicto al respecto.
El tema es donde uno se para para interpretar al Mundo.
Si uno lo hace desde la existencia misma (que es mi caso) no debería perturbarse por la posición misma ante la circunstancia de la posibilidad de la trascendencia como alternativa al destino humano.
No debe uno comulgar la religión del ateísmo para profesarlo, digo.
No debe confundir al creyente con el religioso.
No debe explicar sus dudas para que de uno u otro lado su posición resulte considerable.
El tema es, qué recoge uno del debate para la comprensión del fenómeno.
O es que quizás el fenómeno trasciende el debate en tanto quizás se aborde la cosa desde una óptica que no es precisamente la intelectual?
Dicho de otro modo; parece que no es este un suceso que pueda ser racionalizado porque no atañe a la razón.
Y no quiero decir con esto, que atañe al campo de la fe. Ese es otro tema.
Quiero decir que parece que no hay medida en la mente para medir algo que no compete a su campo de acción.
La cosa si es cierta se vive desde otro lugar. Hay otros lugares internos.
Quiero decir; así como las emociones tienen su propia "central", más allá de lo que el ser "menta".
Así como la función vegetativa misma la tiene y es prueba de ello que puede seguir funcionando "per se" (aún luego que el cerebro detiene su funcionamiento).
Así es que podemos advertir la posibilidad que el ser mismo contemple otra zona de registro para esta función que tendría que ver con la posibilidad de otro destino fuera de este Mundo.
Una zona alojada por fuera del raciocinio. Quizás influida por el mismo, pero independiente en su impronta
.

12 comentarios:

  1. Siempre he sostenido que la razón como herramienta tiene límites. Por eso me parece llamativo que desde la razón se intente aprehender la divinidad, como si algo que tuviera la entidad de la trascendencia inmanente pudiera rendirse ante los mecanismos de la razón, que al menos está sujeta a los vaivenes de un ser finito.
    Por eso creo que hay ideas de la divinidad y puede muy bien existir la divinidad, pero nunca la comprenderíamos, por eso que ud. dice, porque no es la herramienta idónea, así como no se puede desarmar un notebook con una cucharita de helado, tampoco abarcar y postular la naturaleza de la trascendencia desde los límites humanos.
    Que exista o no es otro tema, que también tendríamos que discutir, porque la idea de existencia es también una construcción racional que se sostiene en base a persistir en determinados planos espacio-temporales. Y la que se armaría cuando confrontáramos eso que llamamos realidad con el ser. Mamita querida.

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  2. Usted expresó de forma inmejorable lo que quiero decir, Dormi.

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  3. A mí me pasa que si hay que ver a la muerte como "amiga", la prefero lejana, en tiempo y espacio.
    No sé si alguna división pasa por lo creyente, o lo religioso; en mi caso creo que no soy ninguna de las dos cosas - probablemente, cuando me tocó ponerme el disfraz de monaguillo, entendí que lo religioso (en tanto ritual y disfraces) no era para mí y que si había un dios pendiente de esas ridiculeces, no podía ser un dios que valiera la pena. Además, la burocracia que decía y dice representarlo, jamás valió la pena.
    Y lo de creyente, es medio complicado creer, sobre cuestiones sin certezas, ni experiencias ni garantías y que, para colmo, te la cuentan justamente aquellos que no valen la pena.
    Tal vez se podría creer en una divinidad, intuitivamente, como algo inevitable a la hora en que uno se pregunta el cómo y por qué aparecimos por acá.
    Pero, me parece, que el de la muerte no es un buen tema del que acordarse cuando, si como dice, viene de una gran calentura (y sin sifón que la alivie).
    Porque la muerte suele ser definitiva, terminal e inapelable y, ya sabe, la calentura se termina, por la fresca o por calenturas peores y ahí, tenemos la ventaja de las experiencias.
    Con la muerte, chau.

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  4. Jaja. Muy bueno.
    Pero lo de "amiga" si se fija, va acompañado de un signo de interrogación.
    Es como irónica la cosa.
    En todo caso, es de esos "compañeros de ruta" que uno no puede evitar.

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  5. Si la razón no nos permite comprender el mundo seguramente será impotente para explicar lo que está fuera de el por definición. O por lo menos que lo excede como una propiedad emergente de la existencia del universo no ya del mundo o del ser humano. Me parece que uno de los problemas al pensar en ello que es metafísico es verlo desde la condición humana como algo que da sentido a nuestra existencia y a nuestra muerte. Ese es claramente un pensamiento antropomórfico. No digamos del intento de representarlo con características humanas lo que a todas luces es un disparate. En esto llevan razón los fundamentalistas afganos, solo que practican esta idea correcta de la no representación de Dios de una manera violenta como todo lo que hacen. Esa entidad inasible no está pendiente de nosotros ni de lo que hagamos. Algunos le asignan esa propiedad a la naturaleza, Gaia, y en ese caso los desastres serían el castigo de Gaia a nuestros desarreglos esto enraiza en el pensamiento "primitivo" que tiene mucho de cierto o correcto pero que traducido al pensamiento moderno con su idea de pecado y condena o castigo se transforma en un bodrio solo interesante para los cultores del la new age.
    Lindo tema compañero Daniel. Esta buscando la cura en la metafísica de las nanas producidas por la cotidianidad es un buen camino.

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  6. Interesantísima la aseveración, Profe.
    No, lo de la muerte me persigue desde mi más tierna edad. Como a todos. O no?; jaja.

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  7. Lo que perseguimos es la vida que se muestra a ratos, la muy egoísta. Lo contrario es la muerte que la experimentamos en vida, sin darnos cuenta. No la biológica claro, sino la ausencia de vida, de ganas de vivir. Elegir por la vida y empeñarse en perseguirla puede alejar a la muerte en vida. La otra llegará cuando tenga que ser, en ocasiones hasta avisa.

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  8. Buenísimo ram, me siento totalmente expresada... A mí no me sale esa explicación clara y coherente... Coincido con el Profe, y me ubico persiguiendo la vida ¿para alejar la muerte? a la que veo odiosa demás, egoísta y todos los calificativos negativos que quieran adosarle.
    No quiero enterarme cuando me venga a visitar, que nadie me avise so pena de empaparlo con insultos.
    Sé que siempre llega, sé que no estoy preparada, sé que no me importa el más allá porque estoy empeñada en el más acá. Sé que no soy religiosa, creyente ni nada, sé que eso no me preocupa (qué cada uno haga lo que pueda)...
    No dejo mandato para cuando esa hdp venga por mí... ya bastante tendrán que enfrentar mis deudos con el negocio que se hace con los que abandonan la vida...
    ¿Viste Daniel que te leí? te digo que me están "atacando" diversos amigos ¿Qué pasa? ¿nos estamos poniendo viejos?... los que ya tienen ¿por qué no hablan de nietos y se dejan de joder?

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  9. Yo estoy en línea con lo que comenta la compañera Hilda. Además, creo que racionalizar la idea de la muerte es utópica; por lo demás, no se puede vivir pensando en el momento final. Que llegue cuando deba ,y a los yuyos!.

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  10. Profe, Hilda, Paola;
    no soy un obsesivo de la cosa. Pero refloto el tema de lo más constante que tenemos aparejado en la vida, que está emparentada con el significado de la vida misma y que está a la base de las tensiones más profundas del ser.

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  11. Daniel escibís algo que me parece muy claro y en lo cual coincido:
    "Así es que podemos advertir la posibilidad que el ser mismo contemple otra zona de registro para esta función que tendría que ver con la posibilidad de otro destino fuera de este Mundo.
    Una zona alojada por fuera del raciocinio. Quizás influida por el mismo, pero independiente en su impronta"
    Esa otra "zona de registro", no son los sentidos, ni la razón aunque de alguna forma por ser humanos y terrestres estamos constreñidos por ellos cuando la queremos explicar, describir o simplemente expresar. Tal vez el arte sea una forma también limitada pero más adecuada para penetrarla. No lo sé. Lo que es posible es que sea una experiencia intransferible, es decir que cuando la pretendemos describir se esfuma. Algo así como el inframundo. nada de lo experimentado allí puede ser llevado fuera. Los guardianes te lo impiden. Eso es lo que pasaría, es posible, con la muerte. Un abrazo y que vivas mil años.

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  12. Profe;
    describiste la esencia de la cosa!
    Siempre que sea así, claro. Pero, algo de eso uno siente, desde ya. Te extiendo el mismo deseo a vos.
    Gran abrazo.

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