lunes, 22 de agosto de 2011

Acerca de la deuda externa

En esta entrada, de hace unos días, recibí un comentario de "Marcelo, el gaucho", que en mi opinión, merece destacarse como un post. 
El tema pasaba por la insistencia del socialismo revolucionario en dejar de pagar la deuda externa de hecho; invocando como causa necesaria su origen espúreo en el proceso de estatización de la deuda privada llevada a cabo por Domingo Cavallo como Presidente del Banco Central, durante el gobierno de facto de la dictadura desaparecedora.
Como si nada hubiera pasado en el medio. Como si la situación y naturaleza misma del sistema no nos hubieran de situar ante el caso, en instancias de sobreexigencia y consecuencias impensables de tomar la decisión del no pago.
Como si la deuda se remitiera al mismo concepto de entonces, luego de haber soportado miríadas de situaciones que nos hicieran desembocar a lo que ahora hay al respecto, a poco más de un lustro del gran e insólito canje acaecido a mediados del gobierno de Néstor Kirchner.
Donde con pura y singular intencionalidad, llevara adelante dicho Presidente, uno de los hitos más sobresalientes en la historia de los últimos tiempos de nuestro País.
.
Esto es pues, lo que Marcelo escribió al respecto:
.
"No pagar la deuda, yo también firmo. Porque es espuria, porque cuesta vidas. No paguemos.Lo vamos a pagar muy caro. Nos va a costar un huevo vender un kilo de soja y que nos lo paguen. No vamos a poder importar nada, absolutamente nada. ¿Podría funcionar? Tal vez sí. Tal vez la cuenta dé positiva: pagaremos carísimas las condiciones, pero no la deuda. Tal vez salgamos ganando.
Eso sí, el gobierno que tome esa decisión no puede soñar con mantenerse en el poder. Tarde o temprano caerá por los costos que tendrá que pagar en lugar de la deuda. Y arrastrará en su caída a los partidos que hayan ayudado en esa patriada, y a los que no se hayan opuesto por completo.
De modo que el siguiente gobierno sólo podrá ser de los que pagan. Es decir, vamos a terminar pagando los enormes costos de no pagar la deuda, y también la deuda, y también los intereses punitivos. Todo eso, y al contado.
A menos, claro, que nos pongamos todos, pero todos (30 millones de adultos y también tenemos que comprometer a los menores) de acuerdo en no pagar jamás un peso.
¿Quién empieza la junta de firmas? Si falta una sola, mejor sigamos pagando.
                                                                                          
                                                                                              Marcelo, "el gaucho"

7 comentarios:

  1. Si desde el primer día de esta democracia NO se repudió es deuda ilegítima, ilegal, etc., etc., etc. y en lugar de repudiarla se refinanció, reprogramó, se rifó el patrimonio estatal y finalmente se incrementó hasta lo impagable y el default; es ridículo "descubrir" ahora el aujero del mate.
    Esa deuda, ilegítima, se legitimó. Y se terminó la joda. A llorar al FMI, los velorios, la iglesia, etc.
    A la vez, estos descubridores tardíos de lo mala que es esa deuda, se hacen olímnpicamente los giles respecto a que ya se hizo lo mejor posible que se podía hacer. Renegociar con quita, cancelar lo del FMI y, volver pagable lo impagable y recuperar autonomía y política económica. Casi nada, claro, para los dueños de los slogans más lindos y que, a la hora de los bifes, brindan con champú francés con los propagandistas de los endeudadores.
    Bella gente, un único copyright para un montón de sellos.

    ResponderEliminar
  2. Bien Marcelo. Lo leo en Artepolítica y es un tipo que aporta.

    Respecto a la deuda: es lo que decíamos cuando el pinosolanismo se quería hacer el revolucionario.
    Lo estoy leyendo a Feinmann y el tipo dice que pedidos así son reaccionarios, porque querer hacer la revolución sin el poder político suficiente como para llevar a cabo una medida así (que requeriría de un consenso y acción conjunta a nivel Unasur, ponele) sólo sirve para desmoralizar frente a lo que sí realmente se puede hacer.

    Abrazos.

    ResponderEliminar
  3. Ram; eso es poner bien las cosas en situación.

    Impecable, Ricardo. Eso es seguir poniendo las cosas en situación.

    Quiero decir; ponernos en situación -casi nada!!!- en función de lo que la realidad ES, con sus correspondientes consecuencias.
    Cada acto tiene sus consecuencias. Quien pretende una batería indiscriminada de actos es un bruto irresponsable de no medir las brutas respuestas que traerían aparejados.

    ResponderEliminar
  4. Huevos había que tener para pagarla, y así se hizo, y para sacarase de encima uans cuántas mochilas. En este país, los muertos (lamentablemente) y las deudas los pagamos los peronistas.

    Abrazo

    ResponderEliminar
  5. 30.000 desaparecidos dicen mucho de ello, Pibe.
    Abrazo.

    ResponderEliminar
  6. en todo de acuerdo...excepto con la exageracion del "pibe"...

    muchos muertos, muchos de ellos peronistas, tantos otros no...

    muchos traidores, muchos peronistas, tantos otros no...

    hubo, hay y habra de todo en casi todas las orga politicas (en algunas, por definicion, mas que en otras)

    pero exagerar la posicion propia la debilita, "pibe"

    los muertos son ante todo argentinos

    Saludos,

    SH

    ResponderEliminar