martes, 6 de diciembre de 2011

El factor emocional, un aporte invalorable de Cristina a la sociedad


El factor emocional tiene una importancia vital en la apreciación de uno mismo.
Y por supuesto, en las relaciones humanas todas.
Una inestimable porción de su carga deriva de proyecciones.
Armados que devienen de hechos reales pero que son en realidad,
la recreación de esos hechos.
Situaciones elaboradas en el imaginario.
Que contienen una parte de la realidad. Pero se mezclan de manera aleatoria con agregados de la memoria y de la percepción.

De esta forma; un dato concreto sufre una cantidad de agregados para que lleguemos a interpretarlo
y rehacerlo, transformado ya en otra cosa.
De ahí que nuestros puntos de vista sobre una misma cosa resulten tan diversos.

El más notable aporte de Cristina Fernández a la política de los últimos tiempos
fue haber revuelto la emocionalidad de nuestra sociedad de manera impensable.
Abriendo brechas en sitios de nuestra perspectiva socio-política que parecían inexpugnables.

Una parte de nuestra emotividad, de seguro anestesiada en los años anteriores, despertó así a expresarse notablemente.
Los unos lo hicieron en adhesión, los otros en rechazo a la conductora.
Y finalmente hubo una buena parte que permanecía en observación,
que se hubo volcado a cierta expectativa antes impensada.

Ese aporte suyo es invalorable.
Puro combustible para el alma.

Desde la percepción del movimiento intempestivo, aquellos que se ubicaron en rechazo
pronosticaron un desborde irremediable en el carácter emotivo de la presidenta,
anticipando una caída en espiral, fruto de una segura pérdida de dominio que iría a experimentar.
Todo lo contrario ocurrió.
El equilibrio que timoneó Cristina fue envidiable.
Nadie se desenvolvió mejor que ella en ese ámbito,
desde donde le sobró fuerza aún para conmover a seguidores,
alentar a observadores
y dejar perplejos a rechazantes.

Hoy siguen agitando estos últimos, nuevos vaticinios para su segura caída.
Pero no suman más que a una expresión de deseos. Obra de una emotividad desbordada.
Aquella que alcanzó la euforia pero no llegó al desencanto por sus posibilidades truncados,
ni menos a la conciliación.
Aquella que permanece en la irritación.

La permanencia en un estado emotivo alterado no es saludable.
Provoca la consiguiente alteración del aparato consciente en el hecho de sumar demasiados contenidos imaginarios a lo que la realidad propone por si misma.

Si se acude a señalar la fragilidad de una empresa, se omite el entender que en el lugar desde donde alguien repara en esa fragilidad, se hace ello extensivo a todo proyecto humano, como alternativa vulnerable.
Por supuesto que toda empresa humana es frágil, pero en vaticinar y esperar su caída
se pierde nada menos que el transcurrir de los pormenores del desarrollo de esa empresa
y su gravitación en la vida misma.

Una futura vuelta sobre si, luego de esa pérdida parcial del registro de lo cotidiano,
va a resultar por consecuencia de esa pérdida,
en un registro emotivo desagradable.
Algo pasó. Algo relevante habida cuenta de la fuerza de su movilización.
Y quien entonces lo soportó amargamente no puede eludir las consecuencias del haber estado sobreexpuesto a ese sinsabor.
Traducido ello en emotividad, se acerca peligrosamente al resentimiento.

Dicho en criollo;
si hubo fiesta, si hubo reuniones, si hubo encuentros, si hubo proyectos,
y todo ello fue vivenciado amargamente,
y en todo momento se deseó lo peor para quienes vivieron la experiencia con alegría y esperanza,
el futuro registro de memoria sobre lo sucedido volverá a recrear una y otra vez ese sinsabor.
El haber sentido la amargura, para sentir luego la amargura de la pérdida de la experiencia por persistir reconociéndose en esa situación amarga.
.

14 comentarios:

  1. Yo nunca leí a Lacan, pero en el programa de Laclau,los domingos a la tarde por Encuentro, hablaban de una definición suya del racismo. Decía algo así como que caído en desgracia ante la opinión pública el racismo como negación de las características del otro (como el color o la religión) se venía un nuevo tipo de racismo.
    El rechazo por el goce del otro.
    Y me impactó, tanto que estoy escribiendo algo al respecto, porque hace rato que lo vengo viendo en la calle.
    Solo que no lo tenía identificado como racismo, sino como envidia.
    Pero en ese odio, y ese deseo de que todo de vaya a la mierda que mucha gente tiene dentro (por suerte una minoría), se esconde algo del peor racismo.
    Es esta comunión de quienes compartimos el proyecto nacional y popular lo que los desquicia.
    Porque ven que con su oposición acérrima, no pueden lograr eso. Sienten que la negación del modelo no produce esta sensación de pertenencia al grupo que nos caracteriza.
    Y aunque a veces seamos muy críticos, e incluso nos coloquemos en la vereda opuesta de algunas decisiones, nos mantenemos unidos por grandes hilos conductores. Lo cual nos une en el gozo de la pertenencia.
    Y eso es lo que los pone tan locos.
    Casi que te escribí el post en tu blog. Lo sigo pensando y lo charlamos.
    Un abrazo.

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  2. muy bueno Dani, un placer, un sensibilazo al alma.
    Abrazo

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  3. @tilio
    concuerdo en gran parte con vos, aunque yo definiria a ese odio y resentimiento como clasismo, muchas veces potenciado por el racismo.
    "cómo estos negros de mierda van a vivir como nosotros!"
    "mis abuelos eran inmigrantes, pero europeos, nada que ver con estos indios"
    "
    y asi un monton de frases cliche tipicas de la clase mediocre argenta.

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  4. Muy bueno, excelente análisis, coincido en cada letra, cada palabra, cada frase, abrazo grande

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  5. Abrazo grande Mancu.
    Y para Atilio, Rick y Angel.

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  6. che no seas miserable, un solo abrazo?? para tres?

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  7. Si, les sacaron los subsidios a las emociones; jaja.

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  8. Mi opinión coincide completamente con la expresada por Daniel, que, además, lo hace magníficamente.
    Los sentimientos, se los exhiba o no, son el motor, la energía de la acción, pero no actúan solos los acompañan el pensamiento, las convicciones, van de la mano, o deben ir de ella. Si se apartan, chau, la cagamos! algún estropicio hacemos. Ese fue el primer punto. El segundo: los peronistas tenemos una tradición que nos lleva a que, además de sentir, expresamos ese sentimiento públicamente, no tenemos complejos, a los conductores se los ama y eso se les demuestra y ellos te devuelven ese amor. Al final somos populistas que joder!. Hoy no se exige ser peronista para compartir sentimiento y proyecto. somos populistas, joder!.
    En las organizaciones de la izquierda, en la militancia encuadrada, en general, sería complejo particularizar, las demostraciones de afecto se dan entre compañeros, fortalecen los lazos ideológicos y políticos y también los personales. Pero cuando el sentimiento y las convicciones con los que se unen chocan contra la realidad de ciertas decisiones de la conducción se produce el quiebre, la herida que hay que resolver y siempre se lo hace, para un lado o para el otro y quedamos como "El vizconde demediado", de un cuento que tal vez conozcan de Italo Calvino. El vizconde fue partido al medio por una bala de cañón y sus dos mitades una terriblemente mala y la otra asombrosamente buena, siguieron su vida independiente. Calvino sigue el recorrido de ambos y relata sus peripecias, al final uno llega a la conclusión que el que era completamente bueno hacía quizás más cagadas que el recalcitrantemente malo. Se lo puede tomar como una parábola de lo que estamos compartiendo.

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  9. Llego tarde al post, pero qué bueno haberlo dejado abierto para leerlo ahora.

    Esta frase: "La permanencia en un estado emotivo alterado no es saludable. Provoca la consiguiente alteración del aparato consciente en el hecho de sumar demasiados contenidos imaginarios a lo que la realidad propone por si misma", creo que define perfectamente el estado de emoción violenta bajo el cual observan la realidad desde las redacciones de algunos diarios. Y en algunos hogares también.

    Abrazos!

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  10. Daniel, yo creo que ese factor es peronismo puro, y creo también, que quienes pretendan dividir a este país en derechas e izquierdas se equivocarán eternamente, pues aquí la historia pasó siempre por Patria o Antipatria. Podrá caer bien, podrá caer mal, lo que no tiene (como dice Serrat)es remedio.

    Abrazo, y hermoso tu texto.

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  11. Profe, Ricardo, Pibe;
    Cuando Moreno habló en el acto de fin de campaña, saben de que habló?:
    del amor.

    Abrazo a los tres.

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  12. "Para que reine en el pueblo el amor y la igualdad".

    Te lo dije en otra oportunidad: algunos compañeros que no son peronistas, son más peronistas que algunos que se dice peronistas, valga el trabalenguas. Vos estás ahí adentro, Daniel.

    Para mí sos peronista "portador sano" jajaj

    Abrazo!

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  13. Gracias Pibe. Es un halago para mi.

    Abrazo!

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  14. Que aburrido ...se pusieron sentimentales.

    Gente grande, che, lo unico que falta es que Suar haga una telenovela "Cristina, la Mami".

    Los peronistas son solo los ravioles del domingo, sirven para las elecciones los domingos, claro algunos se transforman en ñoquis, pero no se los tiene en cuenta mas que para formar parte del 42%, nada mas.
    Como cuando votaron a Menem. Verticalismo puro y obsecuencia total.

    Los que me llaman la atencion son los que se dicen NO-PERONISTAS pero aceptan sin condiciones este metodo, en lo que a mi concierne son tan peronistas como Duhalde o Cristina o Menem. Como dice el glorioso calamar antiPO, algunos son mas peronistas que lo que ellos dicen ser.

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