sábado, 17 de diciembre de 2011

Esta se la dedico al "Pibe peronista"


Mi viejo nació en Saavedra. Y como buen habitante de ese tradicional e histórico barrio, fue hincha de Platense.
Sucede que mi tío se adelantó y me trajo siendo yo muy chico, un banderín que decía:
-"Independiente, Campeón de América". Esto cuando hacía rato me había hecho repetir: -"Soy del Rojo".
Y como si no fuera suficiente, al año siguiente colgué en el placard aquel otro banderín que ya rezaba: "Independiente, Bicampeón de América".
En tanto, mi viejo comentaba resignado: -"Que se le va a hacer, yo no puedo competir".
Pero bueno, así y todo -quien sabe si por la fuerza de las circunstancias- había hecho del Rojo su segundo equipo. No olvido aquella noche en que volviendo de la Doble Visera con mi tío, me contaban de un amargo empate frente al Inter que habiéndonos propinado tres goles en Milán festejaba la Copa Intercontinental.

Pero yo aprendí a querer al Calamar. Justamente, el primer partido que me llevaron a ver al viejo estadio de Manuela Pedraza y Crámer, fue ante Independiente. Justo abajo, parado como estaba contra el alambrado, lo vi sentado en el banco a Pepé Santoro.
El Alumni en lo alto reflejaba el resultado de los otros partidos del torneo que se jugaban a la misma hora.
Y así se iban a repetir las ocasiones en que desde la casa de mi otro tío -hincha de Platense, éste- íbamos a caminar hasta la vieja cancha donde hoy se levanta el Polideportivo, allí donde limita el barrio con Belgrano y Nuñez.

Hasta que un día sucedió algo por demás conmovedor, que me hizo aguantar al Calamar en mi alma para tenerlo ahí por siempre al ladito de mi corazón Rojo.
Platense tenía un equipazo. Hasta me acuerdo de memoria aquella línea ofensiva que integraban: Miranda-Muggione-Bulla-Subiat y Valdéz.
Había ganado la zona del torneo (eran dos) y jugaba la semifinal con Estudiantes. Yo lo veía en la final y posiblemente contra nosotros!, luego de aquella pasada de trapo que nos pegaron una tarde de domingo con tres golazos de ese fenomenal e intratable wing izquierdo que luego emigró a España.
Pero el 3 a 1 con que lo estaba bailando esa noche al Pincha, se transformó en 3-4 increíblemente, por la torpeza de un arquero inexperto -que reemplazaba al sólido Topini, lesionado para ese partido- que cedió un penal inexplicable a raíz de la provocación de un Bilardo joven, sumado a las malas artes de un rival que llevó al desconcierto y la desmoralización al plantel todo.

Tiempo después se desarmó el equipo y el Calamar tuvo que sufrir la ida a la B, la partida del viejo estadio y una catarata de juicios. De haber acariciado la gloria, al triste destierro y el despojo.
Pero en poco tiempo, con fuerza y corazón, Platense estaría de vuelta y estrenaría además unos años después, su hermoso estadio al borde de la Gral. Paz.
Si habré ido a verlo allí y a comer un asadito antes en el quincho, disfrutando de la pileta y el esparcimiento
En el '80, otra vez al borde de la cima. Faltaban pocas fechas y en cancha de Atlanta estuvimos una noche viendo al Calamar acorralar al mismísimo River Plate, lleno de figuras, que con un par de contraataques borrarían sin embargo la ilusión de campeonar.
Más adelante, con altas y bajas, hubo instancias de esplendor.
Hoy el presente es jodido pero siempre sigue viva la esperanza de una vuelta soñada.
Aquí estaremos para recibirla.

Algo hice mal cuando en el Policlínico asistía a mi viejo en sus últimas horas.
Si no fue lo último que me dijo habrá estado ahí nomás y yo al menos lo guardo como el postrer recuerdo antes de su partida.
-"Cómo salió Platense?", me preguntó.
A lo que contesté:
-"Empató".
Y entonces se despacho al toque con un:
-"Por lo menos no perdimos".
Porqué no mentí?, digo. Le hubiera dicho: -"Ganó y con goleada".
Por ahí no me creía pero se lo llevaba igual para la eternidad.

Le agradezco en el alma a mi tío haberme hecho del Rojo. Pero también a mi viejo el querer como quiero, tanto al Calamar.
Cierta vez, íbamos caminando por una ancha vereda de la Avenida Colón en Mar del Plata y el me había contado claro que había sido muy amigo del Polaco Goyeneche. Nos habíamos mudado lejos y se había perdido la fluidez del trato que te da el compartir el barrio.
Yo pensé que exageraba, pero cuando los vi en plena calle estrecharse en un abrazo interminable quedé realmente conmovido.
Quedó en mi garbado para siempre aquella sacudida cariñosa en la cabeza que me dejó -cuando nos fuimos del bar donde se trenzaron en una larga charla, mi viejo y él- el hincha más famoso del querido Platense.
.

10 comentarios:

  1. Qué recuerdos!!!
    Me llevaste de la mano a vivirlos...
    No te arrepientas de lo que hiciste espontáneamente, pensá que tu viejo, se hubiese ido con tu mentira...

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  2. Es muy fàcil ser hincha de los cuadros grandes, la cuestiòn es saber ser de los cuadros chicos!!! Nacì en San Martìn y llevo a Chaca en mi cuore.
    Salud vecino!!!

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  3. Me encantó el relato. Viví años en Saavedra, tengo grandes amigos calamares y llegué a tratar nada menos que a Julio Cozzi ¡qué arquero!
    Un abrazo

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  4. No soy ese Pibe Peronista. Es más, soy de la contra del Rojo y alguna vez amargamos al Calamar, pero te agradezco emocionado haber compartido esos recuerdos.
    Abrazos, compañero.

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  5. Puta, Daniel, vos sos MI HERMANO. Ese arquero se llamaba Hurt. Contra River en Atlanta, gol de Juarez (el defensor) de tiro libre. Y quedate tranquilo, que a tu viejo nunca le importó ese resultado, ni en pedo le importó más que tenerte al lado suyo.

    Abrazo ENORME, la sigo mañana (hoy) poque me dejaste medio tololo.

    Aguante el Calamar

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  6. emotivo relato!
    (estuve la noche del 4-3 en La Bombonera, qué partido!..sí, lo perdió Hurt)

    saludos y buen domingo para todos !

    Adal

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  7. Hllda;
    sigo arrepintiéndome de no haberle mentido una goleada.

    Sibaris;
    no tan fácil hoy en día. Vos sabés.

    Gerardo;
    un honor para mi tenerte por aquí.
    Sos de esos tipos que saben como pocos llevar un programa en la radio.
    Un abrazo.

    Adán;
    vecino de "enfrente".
    Me alegré muchísimo como argentino con aquella Copa Mundial que muy bien ganaron.
    Eran otras épocas y sabíamos aplaudir de pie al rival ante los grandes triunfos.
    Abrazo.

    Pibe;
    te lo merecés. Sos un tipazo como buen hincha de Platense.

    Adal;
    estuviste allí? A mi no me llevaron porque era muy chico para ir de noche (así decía el viejo). Lo vi por la tele y me comí las uñas.
    Abrazo.

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  8. Si Daniel, estuve esa noche en La Bombonera, como también estuve-como "extrapartidario", soy de Boquita-en otras canchas viendo a otros equipos...

    me acuerdo en Avellaneda, Racing-Celtic,
    también de la expulsión de Urruzmendi-los rojos-pinchas- a pocos segundos de haber entrado creo..
    también estuve en Estudiantes-Milan, si, el de la rosca total, pobre Combín, esa noche fue terrible para él...
    otros tiempos...

    mi segundo equipo era Quilmes-nací allí-si lo habremos seguido en la B...éramos una barra muy futbolera, la mayoría jugábamos al fútbol, teníamos nuestro equipo de barrio ...y esos campeonatos relámpagos de hacha y tiza que se jugaban los días domingo donde había que jugar tres partidos- el mismo día- para ser "campeón" ...¡y lo jugábamos! por eso me cuesta entender hoy cuando un jugador se queda sin aire a los 30' del segundo tiempo...hoy, pasado muchos años, al ver las exorbitantes cifras que se pagan por algunos cracks me pregunto: ¿cuanto costaría Rojitas hoy?

    disculpe lo extenso, le dejo un
    abrazo

    Adal

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  9. Mirá que sos pelotudo Daniel, me haces llorar che!! Me acordaba de ciando yo jugaba a la pelota en ese baldío donde hoy está la cancha a dos cuadras de mi casa.

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  10. Adal;
    contate todo lo que quieras que me encantan esos recuerdos.
    Rojitas era un fenómeno. Aquel equipo con el Tano Novello y Ponce y Peña de wines lo seguí porque te llenaba de fútbol de verdad, a partir de que el Muñeco Madurga empezaba a moverla en la mitad de la cancha.
    No quiero dar manija con Estudiantes porque el amigo Nando se va a enojar, pero lo que le hicieron al Milan fue para cadena perpetua. Tenía jugadorazos el Pincha. Una pena que hubieran elegido ese camino.

    Gran abrazo.

    Operador;
    qué épocas. No había pley esteiyon ni dibujitos animados en colores, pero nos divertíamos a lo locos.

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