viernes, 31 de agosto de 2012

La oposición embargada en un cuadro maníaco



Pienso que estamos ante una situación realmente inédita en cuanto a las repercusiones sociales del acontecer político.
Llevados por lo que fuere -ese no es el caso para lo que pretendo apuntar como desencadenante- una significativa masa de opositores han caído en un verdadero cuadro maníaco obsesivo-compulsivo.
No es posible que ello no sea así, toda vez que los comunicadores -especialmente ellos- están atados las 24 horas del día a sostener una embestida contra el gobierno.
Sin grises, sin alternancia en la acusación.
Y junto con ellos, una importante franja de la población que los sintoniza.

Todo trastorno tiene sus consecuencias.
Habrá que ver como queda la cosa una vez concluya este ciclo. Que de continuar los habrá de colocar en una situación bastante alarmante.
Si a los que venimos defendiendo el proyecto se nos ha denominado “fanáticos”, es entre otras cosas por no molestarse en observar nuestras diferencias y los puntos o personajes de ese proyecto que criticamos.
Nuestras internas, nuestras discusiones.
En cambio, casi que está vedada toda discusión con una buena cantidad de gente que se ha cerrado en una situación impermeable a todo lo bueno que pueda tener la gestión en curso.
Y han cerrado filas contra el enemigo único. La causa excluyente de todos sus males.
Es así que suelen desear que gane cualquiera con tal de que tenga salida el kirchnerismo.

Es imposible armar debate cuando la emoción embarga y supera al interlocutor que va a entrar sin duda de un momento a otro en adrenalina.
Hace unos días observaba a un intelectual opositor, tartamudear y temblar de enajenado que estaba intentando imponer su lógica.
Presté mayor atención entonces a su expresividad que al contenido de lo que expresaba porque no había ningún esbozo en su interlocutor y en el periodista que se hallaba en la mesa de cosa parecida. Por el contrario, permanecían tranquilos esperando su turno y escuchándolo.

Es imposible focalizar tema alguno cuando mecánicamente se va a caer en los lugares comunes hacia donde rápida y resueltamente se nos pretenderá llevar.
Un Boudou en la cara y de improviso como si tuviéramos la obligación de entender una defensa o ataque concluyente sobre el mismo, es arrojado por aquel indignado ante la corrupción reinante, que terminó de votar a quien fuera tres veces procesado y ni siquiera por convicción, si no por apremiante necesidad de colocar al kirchnerismo lo más lejos posible.

Aquí si que no hay diálogo. Y como podría haberlo con quienes se expresan como una constante en la cuestión política, desde el sufrimiento?
Me pregunto como será la cosa en unos años.

5 comentarios:

  1. Dentro de unos años les llevaremos flores a esas momias

    ResponderEliminar
  2. Visto desde Africa (el "interior inviable"), es un espectáculo porteño; interpretado y guionado ahí, para consumo e "indignación" local pero con tan generosa amplificación que es fácil distraerse y asumir que ése es el clima general.
    Y no es, la situación en el resto del país no será una maravilla pero, no hay tanta "crispación" opositora - tal vez y muy probablemente - por estas pampas no capitalinas, podemos tener miradas menos barriales, menos pendientes del tránsito y del boludeo televisivo.
    También hay mayor conocimiento acerca de los personajes, de sus carreras y uno, mal que mal, sabe de los pedigrees, los antecedentes y los chamuyos que chamuyaban apenas anteayer; sí, nos conocemos todos, o casi todos o, mejor, ni engrupimos ni nos engrupen tan fácil (o más de una vez).
    Unas empanaditas, un buen vinito, o cerveza, una noche fresca, cielo sin nubes, amigotes y, obvio, paciencia...

    ResponderEliminar
  3. Disculpe Pibe ¡Es que soy muy ansioso! ¿cuantos años? ¿muchos?...¡Dígame que no serán tantos, por favor!
    Sepa Ud. que soy bueno llevando flores.
    Gracias.-

    ResponderEliminar
  4. Estan muy locos/as y a la ofensiva, a los gritos en la cola del supermercado,del banco,donde sea, yo respondo.
    Hoy a un tipo le metí una linda frenada de carro...estuvo buena

    ResponderEliminar
  5. Es que siguen pensando en el prekirchnerismo. No son capaces de tomar las cosas buenas del kirchnerismo: quieren, de una, borrarlo del mapa y, si pudieran, de la historia.
    Además, lo que decimos siempre: estos tipos proyectan en los demás sus propias miserias. Los que se cobijan bajo la manta del pensamiento único son ellos y, ante cualquier debate que se abra, salen a relinchar por las divisiones que se crean, o los enfrentamientos y todo el blablabla.

    ResponderEliminar