lunes, 21 de enero de 2013

Sanata: sobre la vergüenza y el denuncianismo en crudo


O sea que Sanata en lugar de explicar como es que tenía a su cargo a un represor para uno que otro mandado le da vergüenza ajena escuchar a Cristina hablar la mitad en inglés y la mitad en español.
Estamos con esa cuestión de desviar el tema de lo que nos suelen acusar?
No le da vergüenza propia ser el principal referente mediático de cuanta porquería genera la peor basofia de la derecha mediática?
Se dedica en cambio a ejercitar la vergüenza que otros según supone deberían tener y que a él le da escalofríos.
 
Digamos que el tipo se convirtió en eso que es por obra y gracia de este gobierno que si algo distinto ha provocado respecto a cualquier anterior, es el haber abierto generosamente la Caja de Pandora, para que aparezca el progresista Darío Lopérfido; ex ala izquierda radical devenido en Sushi light , devenido luego en partícipe del clan Mitre, a pretender corrernos por izquierda.
Para dar un solo ejemplo.
Y ni empecemos con que del ala izquierda ruralista emergerían ahora futuros candidatos Pro y esas cosas.
 
Todo justiciero, hay que decirlo, desde la extrema derecha a la extrema izquierda se hace eco de las versiones Clarin/The Nation.
Esto es de comprobación científica (así está bien?) cuando se leen sus comentarios o denuncias.
En este otro aspecto podemos apreciar como a partir de este gobierno, las mismas cobraron una velocidad inédita.
El denuncianismo está al tope de toda medición histórica hoy por hoy.
 
Es de notar que a derecha e izquierda no suscita preocupación mayor lo que pueda suceder en Guatemala u Honduras; Paraguay o Guyana de tan fervientemente ocupados están en denunciar que Venezuela es la quintaescencia de la república perdida -de un lado-, o la mascarada absoluta de toda mínima intención revolucionaria -del otro-.
 
O sea, a ambos lados crece la preocupación por algo en idéntica magnitud de como crece la preocupación para la CIA por ese algo.
 
La Doctora Mónica Perassolo, la médica que había firmado el informe que denunciaba la epilepsia del maquinista Córdoba declaró oportunamente ante el juez Bonadío que "el 3% de la población que no padece epilepsia tiene manifestaciones",  lo que bastó para que Clarín titule lapidariamente el 16 de agosto del pasado año:
-"Once: un peritaje confirmó que el maquinista no padece epilepsia"

Es decir, nosotros somos tarados que no entendemos que un 3% de la población no epiléptica puede tener manifestaciones epilépticas. Y eso es todo amigos.
Ahora bien, si un no-epiléptico tiene un ataque epiléptico porque entra en ese 3% mencionado, no sufre acaso TODAS las consecuencias de ese ataque para que en el momento del ataque le ocurra lo que le ocurre a todos los que padecen tal ataque?

Pero también, el mismo Clarín nos confirma el 18 de abril que el sistema de frenos (varios) funcionaba correctamente salvo uno que ellos mismo advierten, no fue la causa de la tragedia.
En fin...

Y esto viene a colación de que se aproxima el 22 de febrero y los que nos tiran a diario generosamente, los 51 muertos de Once por la cabeza, lo van a hacer a una velocidad inédita. Siendo que ellos son los buenos que se sensibilizan por todos los muertos. Y nosotros los malos a los que nos importan un carajo.
Y que deberíamos tener vergüenza por ello.

A mi me da vergüenza que aún existan tantos pasos a nivel. Y la carrera por eliminarlos es larga en tanto tantos son demasiados.
Muchos son hoy túneles o puentes; muchos se irán convirtiendo en tales. Pero son muchos los que faltan y la tragedia está siempre a las puertas de ocurrir.

A Sanata sabemos, le importa todo, en función del alma sensible que es.
Pero más que nada; que el populismo se caiga en Sudamérica.
Cuando caigan Cristina, Evo y Chávez recién ahí, como dice Fernando Iglesias podremos empezar a plantear los problemas en el marco republicano.
Porque ahora estamos afuera.
No tenemos legitimidad de acción porque nos llevamos las instituciones por delante.

Para mi que Sanata, Iglesias, The Nation y sus fieles seguidores son una banda de patoteros que nos dicen  a nosotros, patoteros.
Para mi que se la pasan todo el día patoteando. O como se puede calificar la acción que ejecutan?
A ver, tomemos distancia y observemos.
Cómo se llama eso de que no les quepa una de lo que determina la representación de las mayorías a unos tipos que se llevan todo por delante con su denuncianismo e indignación plus?

Cómo hacen los que lo puteaban a cuatro manos a Sanata para escucharlo hoy devocionalmente?
Como haría Iglesias para entender que por algo habla desde donde habla y por ahí algo se tendría que plantear desde ese lugar de indiferencia absoluta al que lo mandó el voto.

La última ocurrencia a derecha e izquierda es amenazarnos de que "en donde nos esonderemos cuando se caiga el populismo"?
O sea que los denunciantes se salen de la vaina por ocupar el lugar de verdugos.
Les hace falta sangre.
Por ahí no me expliqué.
No se refieren solo a los que ocupan lugares de gestión. Se refieren a todos nosotros, afianzados en ciertas imágenes que van construyendo en su cerebrito inquieto y espasmódico, donde observan que su dedo acusador se transformará en un cuchillo justiciero.

Sinceramente, lo mas espantoso de esa imagen es sufrir semejante ejución a mano de una banda de resentidos inútiles.
Uno merecería un más digno verdugo en todo caso.

5 comentarios:

  1. Nunca me pareció bueno sentir vergüenza por los demás por cuanto siempre hay espacio para avergonzarnos de nosotros mismos. Sobre todo en algunos casos.

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  2. La verdad, el coso éste, don carrió barbuda, ni se merece la vergüenza, ya bastantes cosas ajenas se quedó como para que encima se le obsequie lo que no tiene.
    Sí corresponde algo de satisfacción por la justicia que asoma; no debe salir gratis cagarse en todos y en todo, la mentira permanente y la mala leche eterna, justo él, el ave jorgito purísimo es escrachado como empleador de un criminal de lo peor, y tiene el tupé de "indignarse", de "estar harto con la dictadura"..
    Estaría bueno que se recontrachequee el tujes y la mugre que lo engalana.

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  3. Es algo que se observa bastante el tema de la patoteada. Para esta gente contestar es patotear, superar en el debate es perseguir, dejar como un pelotudo en evidencia es mandar a un campo de concentración.

    El derecho a réplica del otro para estos tipos es una dictadura. En el fondo quieren hablar solos y que nadie haga más que asentir. En cuanto perciben un argumento lo traducen como persecución.

    Y de alguna manera es así, un mínimo rigor intelectual para cierta gente es una tiranía imbancable, una obligación odiosa. Fundamentar una afirmación les parece inaudito, dictatorial, atentatorio contra la libertad.

    Es la chiqui legrand pidiendo que la presidenta "tome cartas en el asunto" porque... Alguien le contestó! Horror.

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