lunes, 17 de junio de 2013

Estabilidad - Inestabilidad, y el resto de la política


Por ejemplo, Turquía ha entrado en huelga general. Esto es asimilable según la izquierda revolucionaria al paso previo a la caída del régimen, lo que deriva a una instancia revolucionaria que puede desembocar en la toma del poder por parte del proletariado dada una condición objetiva preponderante para tal fin.
Porqué eso no va ocurrir.
Porque nunca ocurre.
Y porqué?
Porque si uno interpreta la realidad desde una instancia mágica de la conciencia tiene un claro problema en cuanto a la percepción de esa realidad.
Y desde ya desconoce los pasos concretos que aúnan los parámetros que sostienen a esa realidad.
Entre otras cosas eso sucede porque no se escucha.

Si alguien dice representar al trabajador lo primero que debería hacer es escucharlo.
Escuchar no es intervenir el relato del trabajador mientras se pretende que se lo escucha.
Escuchar es escuchar. Y luego en silencio, pensar y extraer conclusiones de lo escuchado.
Y es conveniente para tal fin, una muestra amplia y diversa.

Porqué el laburante argentino vota frecuentemente al peronismo y en esta instancia al kirchnerismo?
Porque no quiere volver a vivir la angustia y humillación de aquellas situaciones fatídicas que le tocó padecer cuando confió en otras fuerzas a las que le otorgó gobierno.

Estas fuerzas se deslizan por un lado en el pan-radicalismo aduciendo ocupar un espacio de centro-izquierda.
Y por el otro lado, en el Pro/peronismo opositor que representan no más que el menemismo, al que los trabajadores le dieron una segunda oportunidad, obnubilados por el mensaje mágico de que sus vidas se compondrían en progreso fruto del derrame de una copa rebalsante en manos del despotismo económico individualista.

En el 2008 volvieron a ser engañadas por la única alianza que pudieron sostener los dos mencionados sectores.
Una alianza impulsada por el poder mediático que llevó a la cabeza de sus filas a los sectores dirigentes del campo que lograron afianzar sus cúpulas.
La experiencia de la representación patética e inútil del Grupo A que devino de ello puso la situación política en blanco sobre negro.
Hoy, sus mismos actores intentan seducir a un electorado fastidiado con el kirchnerismo.
Sin embargo sus votantes entendieron que no saben gobernar. O mejor dicho, que van a gobernar para volver a colocar al país en instancias de sumisión con las consiguientes consecuencias.

En la década del '90, Clarín festejaba en tapa los stand-by financieros obtenidos por Argentina como si fueran la Copa del Mundo.
Hoy critican todo lo obtenido desde el gobierno.
Hoy son el juez de la condena permanente.
Y el trabajador no cree en lo permanente. Ni en la crítica, ni en la condena ni en la revolución permanente.
Lo permanente para el trabajador es la oscilación en su vida desde la estabilidad hacia la inestabilidad.
Ese es el mensaje que no se escucha de su parte.
Por lo tanto, el principal componente a la hora de decidir no puede ser otro que el que le asegure mayor estabilidad.
Esto es, la Gobernabilidad.
La única agrupación que hoy por hoy le asegura esto es el kirchnerismo.

Sabedor que su vida está marcada por esa oscilación, la concibe como resultante de ese fenómeno. Solo pretende que un gobierno lo favorezca ofreciéndole más estabilidad para desde allí obtener por las suyas lo que más pueda en función de los valores que prioriza.

En los últimos diez años el balance es positivo al respecto y ni que hablar, en relación a la inestabilidad espasmódica a la que fuera sometido en los años precedentes.
En aquel tiempo sin embargo, los diarios se esforzaban en ofrecer un panorama estable contra lo que efectivamente iba sucediendo.
Hoy, esos mismos medios intentan colocar a la gente en una inestabilidad permanente. Esa es su estrategia. Así de cruel es la cosa.
Cualquier persona que reclame para si algo de sanidad mental, huye de semejante mala onda. Como la conciencia en general, pretende huir del dolor y el sufrimiento.

Existe un espacio a la izquierda del kirchnerismo que intenta dar un salto a lugares más audaces y transparentes por una gestión continuadora y profundizadora en la dirección de más autonomía respecto a los poderes concentrados.
Ese lugar es hoy irrelevante en tanto se mueve por fuera o por oposición al kirchnerismo.
Particularmente veo interesante que logre crecer, pero estimo su crecimiento demasiado escaso.
En las antípodas hay una derecha cuasi-medieval pro-Proceso que muere por peso propio, víctima de lo implacable del calendario.

Las cosas se mueven entonces mayormente en una situación bipartidista, no porque la gente sea conservadora ni porque el kirchnerismo haya dividido en dos aquello que ya está dividido más o menos desde el principio de nuestra historia, sino porque lo que pueda oscilar entre lo inestable y lo estable en sus vidas es concreto y determinante y lo ponen en juego no más allá de lo posible.
Esto es; la dirección que presenta el oficialismo y la contraria, básicamente  indefinida del conjunto amorfo opositor que se sostiene en el espanto que representa para aquellos sectores que lo movilizan, este gobierno. Sectores que sin duda influyen en la voluntad de gran parte de la población.

Las cosas están así, no por la supuesta condición de influencia mágica que al gobierno se le suele atribuir sino como necesaria expresión de los reclamos del electorado.

La llamada inseguridad está entonces a la cabeza de las ponderaciones por ser la síntesis de la inestabilidad mencionada. Ahí quienes no son tontos, meten el manijazo.
Y si por sobre ella está el trabajo, es por ser esencia de la estabilidad desde donde el laburante visualiza puede desarrollar su vida.
Si el sistema en donde puede desplegar ese desarrollo es básicamente injusto, no es ésta premisa suficiente para arrojar su vida misma por la borda y volcarse a la perspectiva de la más absoluta inestabilidad que podría ofrecerle un proceso revolucionario de destino incierto.
Las fuerzas dominantes en el mundo son demasiado poderosas como para jugarse a tal aventura.

Suficiente tiene uno con trabajar sus propias cuestiones en su medio inmediato de relación respecto al trajinar de sus emociones; las cuestiones del trato cotidiano, el sostenimiento de la paz o la lucha contra la violencia familiar, las inquietudes espirituales, como para embarcarse en empresas extrañas y engorrosas.

Una representación más directa siempre es saludable pero el hombre de a pie tiene demasiado en que ocuparse como para descompensarse en situaciones asamblearias que si desde ya no emergen de la necesidad colectiva es porque no tienen explicación quienes ansían su despliegue, de como aplicarlas.

El mayor peso en la representación parlamentaria, contra su promesa de acercarse más a la voluntad popular da lugar a destacar las contradicciones y a que ellas deriven en un manoseo con destino de alianzas más especuladoras que eficientes.
El presidencialismo criticado por verticalista, se afianza en colocar su fuerza en la dirección signada. Cuanto más unitiva, más confiable para el pueblo.

Las deudas pendientes deben tomarse en las manos, exigiendo se vayan efectivizando en un trabajo que fuera de toda coyuntura y más allá de todo gobierno, comprende un esfuerzo constante y renovado.

13 comentarios:

  1. La interpretacion que se hace en la nota sobre la izquierda es tan distante de la realidad como es posible a alguien malintencionado, de poner en boca de otros, falacias absolutas, o de alguien que no conoce nada acerca de lo que escribe, en ambos casos es algo cuestionable.

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  2. Totalmente de acuerdo (si quiere pase un ratito por mi blog, hablo de elefantes :-)

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  3. Y si empezamos por definir "izquierda", mister anónimo.
    Capaz que usted se esté refiriendo a ese seleccionado de figuritas y figurones que le revolotean a la derecha berreta que solemos padecer.
    ¿Nos dirá usted que "izquierda" es don pino, pocas plumas tumini, donda, la hermanita carrió platinada, la hermanita barbuda, la ruralista troska ripoll, el catador de champuses altamira y no sé si me olvido de algún otro prócer por el estilo.... quizás olmedo el amarillo, hablando de amarillo, justo me acordé, el pollo, y sus mechitas - amarillas, of course - al viento?.
    La verdad, Daniel, que si es así, lo suyo es muy injusto con los patriotas rebolucionarios y su fogoso romance con el derechaje más pior.
    En fin, uno se pone a buscar "izquierda" y termina siendo lo mismo que buscarla a la Jelinek y encontrar a la Zulma Lobato, lo mismito...

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  4. Lo que quisiera saber Ram es en todo caso, en boca de quien pongo que cosa según apunta el anónimo.
    Luego, sería conveniente que mencione cuales son las falacias a las que se refiere.
    Y finalmente si no conozco sobre lo que escribo, debo profundizar sobre el conocimiento de mi mismo -cosa siempre recomendable- porque estoy escribiendo sobre mi mismo.
    Y hablo claro, de mi interpretación acerca de lo que veo y ahí volvemos al principio donde el hombre habla de que mi interpretación sobre los que están distante de la realidad, sería lo que -según él- está distante de la realidad.
    Por lo que me interesaría saber entonces, en que punto exactamente está mi interpretación distante de la realidad según su interpretación.

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  5. Daniel, no, mire, realidad e "izquierda" al estilo argie/anti K, son cosas incompatibles.
    Dése por satisfecho que no le mencionó los qom o los quirquinchos de caparazón verde que se extinguieron ayer (la Cámpora mató al último quirquinchito.... y se lo formaron con ensalada de rúcula y mousse de sandía; se da cuenta?)

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  6. Nobleza obliga:
    Antes de comenzar este comentario debo decir que soy de izquierda, zurdo en sentido lado y extenso.
    Ahora si:
    La izquierda ortodoxa, la de manual, piensa que una situación de agitación es agitación prerrevolucionaria si su análisis de la realidad quedó anclado allá lejos y hace tiempo. La ceguera sobre ese tema y sobre las condiciones del sujeto de la revolución son coincidentes. Por eso, a partir del ascenso del peronismo dejó de tener contacto efectivo con gran parte de "la masa". Los partidos y movimientos de izquierda que pudieron comprender el asunto fueron, precisamente, los que en vez de revisar el álbum familiar se pusieron a pensar lo que pasaba afuera. Y tuvieron apoyo popular (pongo por caso el sindicalismo revolucionario de Tosco, que no es poco ejemplo)
    Luego perdieron la pista, hasta llegar al paroxismo del PC apoyando el golpe de 1976 mientras le secuestraban cuadros. Y, salvo honrosas excepciones, siguen ciegos.
    Sobre las condiciones del laburante, la búsqueda de estabilidad, teniendo en cuenta la situación precedente, esto es, los noventa, las condiciones actuales son al menos novedosas. No digo revolucionarias porque no han cambiado profundamente las estructuras, aunque algunas mutaciones hubo.
    Yo sigo pensando que la revolución es necesaria. acá debería aclarar qué es para mi una revolución pero para comentario esto ya es largo.

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  7. Este párrafo define cabal la imposibilidad de una politización absoluta por parte de la sociedad: “Una representación más directa siempre es saludable pero el hombre de a pie tiene demasiado en que ocuparse como para descompensarse en situaciones asamblearias".
    Tampoco la absoluta ausencia de compromiso político que pretende la Derecha.
    Todo en su medida y armoniosamente, ja.

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  8. Desactualizada la foto. Tendría que estar de negro, con lentejuelas, y mucho, muchísimo maquillaje.

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  9. Oda de Daniel al posibilismo y el renunciamento a los principios tipicos del pragmatismo

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  10. El comentario del anónimo de las 17:58 es una excelente muestra de la ausencia de ideas que acosa a la mayoría de la minusválida oposición devorada por la construcción mediática y farandulera de la realidad. Es común, demasiado común y ya aburre.
    La elección fotográfica de Daniel se justifica en lo que siente no pretende ser un dato histórico. tampoco es histórico-referencial el post que encabeza.
    En cuanto al post -en sí- coincido completamente, también, como es habitual, lo hago con el comentario filoso de ram y el siempre sólido comentario de dormi. da gusto leerlos.

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  11. Por si acaso, tiene que ver con la mirada clavada en el horizonte, Profe.

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  12. A mí me encantó éso de las "odas al posibilismo", sobre todo viniendo de un especialista: odas a pino, odas al troskerío y ahora odas a los mareados capitalinos; dale , Javier, recitate una odita, sí, sí, de ésas que te gustan a vos, las odas al imposibilismo de cazar un voto.

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