martes, 4 de junio de 2013

La pérdida de la identidad, el andar escabroso, las cábalas vanas, el duelo


Los fines de año solía bromear con el tema de los deseos. Como solía cumplirse que alguna copa después nos llevemos era algo así como una actitud sobrada de certeza.
En este último cuando la taba de la suerte se dio vuelta, me encontré y seguro tantos otros pidiendo por escaparle a ese fantasma que ni en mis peores pesadillas hubiera imaginado.
En un punto, lo de River agitó una certeza impensada. Y la verdad, casi que estaba seguro que no se me iba a cumplir esta vez.

Lo de las cábalas llega a ser bochornoso, ni hablemos de los pedidos al Altísimo. Ahí andaría Dios dilucidando a cual de los dos bandos suplicantes habría de favorecer.
Sentarse en la misma silla, verlo en el mismo canal porque en el último partido ganamos, levantarse para hacer algo con el pie derecho más las innúmeras que me han contado de aquí y de allá, para qué?, si el volante le va a entrar a la pelota igual y por ahí la mete por más que del otro lado hagan la mayor de las fuerzas para que no.

Dos penales no nos cobraron, uno en el último y otro en el anterior partido. Pudieron haber sido cuatro puntos más. Sin embargo casi que nadie de los nuestros se quejó. Está fijo el hincha de Independiente en seguir los pasos de un destino prefijado, no porque exista tal cosa sino porque tal destino se forja, inexorablemente.
Estamos poco acostumbrados en este país a asumirlo y quienes se topan a veces con una realidad que los asusta se asustan en realidad de verse desnudos, despojados ante la implacable consecuencia de los actos acometidos.

Solemos entonces echar culpas y amenazas. Y casi es esto más irracional que las cábalas.
Nuestro presidente se abocó en estas horas a echarle la culpa a Rácing, que curiosamente jugó con el más alejado de nuestros adversarios.
Jugó dije, esto es un juego.
Y porqué tanta seriedad, porqué tantos hinchas pude observar tan deprimidos en estas horas?
Porque el hombre es un ser lúdico.
En estos blogs, más que nada políticos, solemos jugar mucho con lo que va sucediendo y la razón es que hay cierta adrenalina que lo demanda.
Quizás podríamos ser mas sabios y empeñarla en la práctica del budismo zen. Pero acá andamos, haciendo esto, ni peor ni mejor en tanto nos quede de ello algo que nos haga crecer.
En lo que sea que hagamos, si extraemos algo que nos de con nuestro crecimiento interior, con forjar unidad por sobre contradicción adentro nuestro, está bien.

Volvamos al juego pues, y hoy que no hay Bochinis, ni Diegos, ni Alonsos, ni Rojitas en nuestras canchas; hoy que lo físico tomó tal preponderancia que llegó a atentar contra la belleza que supo tener este juego, entendamos que es lo que hay.
Hoy hay este fútbol.
Y hoy hay castigo para equipos que como Independiente, renegaron ya demasiado de su identidad.

Hasta la vuelta, que todos dan por hecho será en un año, pero... habrá que retomar un destino perdido en nuestro caso, y no es tan fácil.
Ah si, técnicamente, numéricamente aún nos podemos salvar. También existe eso llamado Ley de probabilidades, que sin ser exacta da con algunas cosas inoslayables, como que cada mañana aparezca el sol en el horizonte.
Es así que a diferencia de River, todos ya hemos hecho por acá el duelo. Si existen milagros, por lo menos yo nunca los esperé.

2 comentarios:

  1. El club, Daniel. El club. Cuando a un club lo hacen pelota... chau. En
    el campeonato del '94, cuando nos fuimos a la B (con jugadores como el Rusito Prátola, el Rulo Paris, los Capria, Calderón, la Brujita, Palermo, el Loco González...¿sigo?) hubo un partido en el que el equipo salió a la cancha la mitad con una camiseta (la franja del centro era roja) y la mitad con otra (la franja del centro blanca)... Se puede imaginar lo que era Estudiantes, aunque tenía equipo como para pelear un campeonato. Me acuerdo que una vez fui a jugar un partido al Country, hacía unos cuantos años que no iba y me agarró una bruta depre. El edificio semiabandonado, las canchas parecían corrales, al que encontraba una mata de pasto le daban un premio. Así andábamos. Recuperen el club. Creo que en eso andan, así que si se van a la B van a volver en un año. Independiente no debe (puede, pero no debe) estar en la B. Ojalá se salven, aunque... En fin, si se van, vuelvan cuanto antes y acuérdense de lo que pasa cuando le entregan al club a "empresarios exitosos", a "winners".

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  2. Tal cual Capitán, mejor no podría haber descripto la cosa y el ejemplo de aquel Pincha, qué mejor!

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