jueves, 6 de junio de 2013

Sueños y realidad


Cuando era joven soñaba con que el mundo cambie.
Había presenciado el récord de bombas arrojados sobre un territorio (Vietnam) en un solo día.
Pero soñaba.
En algún lugar me preguntaba si esto era posible.
Seguro no estaba tan loco. Bastaba con salir a la calle y observar que el ser común que emerge del común denominador de los seres es bastante conservador, solo por la inercia que conlleva.
Y uno es ese ser además del que guarda los sueños. Y anda principalmente en la adolescencia litigando y viendo como puede sobrellevar la esquizofrenia que asimila a ambos.
Y mejor que esto tenga una resolución más o menos rápido en tanto uno debe adaptarse al sistema porque si no... estás frito, angelito.

El caso es que obviamente me tocó la más dura, porque de añorar un mundo mejor a que te baje la persiana de golpe semejante dictadura, te quiero ver.
Lo que sobrevino en ese clima interno que uno va amasando es algo muy parecido al otoño de un condenado a morir en el inmediato invierno de cáncer. Solo para dar una figura. El joven se transformó por imperio de los sucesos en un viejo temprano en el que moría toda esperanza.
Y porqué no pensar en otros horizontes? Vaya a saber porqué causa del destino jamás barajé la posibilidad de vivir en otro país que en este.
Aquí, tarde o temprano deberían pasar cosas de las buenas. Quién habría grabado semejante conjetura en mi corazón?...

Ayer por la noche, promediando la cena de la MAK hago una sugerencia que Elbosnio rápidamente toma y echa a rodar como tema que duraría hasta el final mismo de la reunión;
- Lo que falta...

Hoy veo el último comentario que dejaron en el post de ayer:


Anónimo Santiago N. Ibarra dijo...

Me parece que la existencia de duda, siempre que movilice prácticas de radicalización del proceso, deberían ser bienvenidas. Todos podemos apoyar al kirchnerismo pasionalmente, pero lo cierto es que la trata, los transas, los pibitos aspirando en bolsa a la vuelta de un recital, los muertos por la expansión de la frontera agropecuaria, el transporte público, la mentalidad feudal (aggiornada o no) en el interior rural, la cultura apática y autoritaria de la población en general, el absoluto desinterés de administradores de lo público y funcionarios en avanzar sobre las problemáticas emergentes no dejan de ser aspectos que ameritan ser problematizados, cuanto menos, en una charla de local. No podemos quedarnos con “lo bien que habló” el funcionario que nos cae bien. Tampoco salir a extorsionar a los habitantes de los barrios de las afueras de lo bien que estamos cuando la hija que egresó hace un año no recibió la netbook de Conectar Igualdad que le prometieron hace tres. Hay que preguntarse, en cierta medida, cuáles son las frustraciones de hoy. Por ejemplo, un profesor puede sacar su celular y escuchar las risas de los alumnos al ver un aparato obsoleto.

Pienso en ustedes y me recuerdan mucho al pensamiento de mi vieja, que vivió con esperanza el retorno de la democracia. No obstante, la ideología del “deme 2” invadió, quizás instalando una nueva cultura; la cultura de los bienestares parcializados, el de la sesión de lunes a viernes después de las 22 a la culocracia con la cerveza a un peso. La gran pregunta es, además de las continuidades en la conducción que viabilicen un mejor vivir, es si las valoraciones hasta ahora discutidas por vosotros (qué representación para qué proyecto) no nos preguntamos por una cuestión importante: ¿es la democracia y la solidaridad la real aspiración de las grandes mayorías en períodos de maximización del consumo y/o emergencia de una nueva clase media, o simplemente el proceso político vigente encontró su nutrimento en desplazados de ayer que pueden, al igual que en el peronismo inicial, convertirse en los caceroleros de mañana?


Qué puedo decir? Yo soñaba ir por todo y la dictadura me dejó en nada.
Desde allí mismo comencé progresivamente a valorar significativamente lo bueno que se hacía.
Un día llegué a la inauguración del nuevo colegio frente al Barrio Mitre en Saavedra, donde concurrían mis hijas. El intendente de la ciudad estaba allí, Facundo Suárez Lastra.
Aquello fue invalorable.
Los chiquitos del barrio estaban tan contentos y orgullosos. Una edificación magnífica, impecable.
Yo ya venía de renegar demasiado con el alfonsinismo pero valoré por demás aquello.

Lo que falta, falta mucho...
Cuanto falta en Santa Fe, obrado por el "modelo socialista"? Algunos de por allá nos dicen que están peor que antes.
Cuanto falta en esta ciudad tan fácil de administrar?... Fácil? Si, hasta yo que no tengo ni idea de gestión estoy seguro que la sacaría adelante de inundaciones, problemas de tránsito, situación edilicia e infraestructura.
Y el modelo Pro, con todos sus equipos maravillosos y eficientes, se halla sin embargo provocando un desastre de proporciones. No más que una banda de ignorantes y cometeros a sueldo lo lleva adelante.

No voy a justificar nada, pero quien lleva adelante las políticas pragmáticas en los distritos son los jefes distritales, de acuerdo o no con el gobierno nacional.

El gobierno nacional trabaja en lo macro y apoya, incentiva o propicia emprendimientos locales.
Establece un marco, eso si, de inexorable referencia.
De otra forma no elijamos más gobernadores ni intendentes ni legisladores locales y pongamos toda situación en manos de un poder central absoluto.

Ayer por la noche, esto
"problematizados, cuanto menos, en una charla de local"
a que refiere Santiago, fue tratado.
Y la cosa giró más o menos en lo que acabo de concluir.

Santiago y unos cuantos queremos cambiar la Argentina, pero en Hurlingham está Acuña y en Jujuy está Fellner que quien sabe lo que quieren. Sucede que los han votado, exactamente aquellos que va a gozar o sufrir su gestión. Los habitantes de sus distritos.

Resulta que uno puede tener muchos sueños, pretensiones e imposiciones. Pero hay más de cuarenta millones alrededor que tienen los suyos. Un detalle.

4 comentarios:

  1. Sigue siendo, seguirá siendo, una batalla cultural.
    No es sólo material, porque, como buen marxista, debo comprender que la infraestructura material determina "en última instancia" la superestructura. Por eso, más allá de mejorar objetivamente las condiciones concretas de existencia, hay que transformar la cultura, el imaginario: ese que produce caceroleros de la exclusión.
    No es poca la tarea.

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  2. Tal cual lo expresa Dormi,mientras el yo se cague en el nosotros la cosa va a seguir difícil, la rueda de la historia es imparable y cada logro hay que cuidarlo y así achicar dificultades para el cambio manteniendo el sentido del tránsito:
    Que la cooperación no sea destruída por la competencia.

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  3. si no cuidamos lo conseguido llegaran a nuestras vidas, los scioli,los massa, los macri y volveremos al 2001 sin escala.

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  4. Como con una poderosa patada en el medio del culo.

    Cómo es que Arnold Sturzenegger oficia ahora de Vocero Pro denunciante de metodologías camporistas?
    A ese Durán Barba se le ocurre cada cosa.

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