domingo, 30 de marzo de 2014

Los cien asesinos de David - por Silvana Melo



David salió ese día, en una tibia mañana del barrio Ludueña. No podía imaginarse que la vida le estaba deshilando el final. David salió -dice Joaquín, que lo conocía del barrio a él y a tantos davides todavía vivos y anónimos-, “a chorear porque quería cosas: droga, zapatillas piolas, qué se yo, cosas”. Necesitaba cosas propias porque el sistema taladra las cabezas y asegura que sólo se logra identidad a través del consumo. Que sólo se es a través de la propiedad. De zapatillas, de celular o de lo que fuere.
Por eso “salió a dar miedo”, define Joaquín. “Salió y robó porque seguro sus amigos del barrio también lo hacen, porque la escuela que dejó no pudo ayudarlo a entender otra manera de vivir, porque ninguna organización barrial llegó a dar con él, porque de pibe vendía pañuelitos y se rompió los huevos de que lo echen de los bares, no sé, algún motivo permite en este universo que una persona desde que es un guachín pueda pensar que robar está bien”.

La chica tiene apenas tres años más que él. David, al paso rasante con la moto, le arrebató la cartera. Ella gritó a garganta partida. El bebé que llevaba en brazos lloró. Y el primer auto que pasaba se cruzó ante la moto. David cayó al pavimento.

Primero fueron dos, después cinco, a los pocos minutos veinte y se turnaban para pegarle, para patearle la cabeza, para tirarle trompadas en el estómago. Fueron cincuenta, ochenta, quién sabe. Gente de bien, buenos vecinos, solidarios entre sí. Gente preocupada por la inseguridad, llena de rejas, perros, alarmas, cámaras y muros con botellas rotas o alambres de seguridad o cercas eléctricas (“excelente sistema de seguridad perimetral que integra la detección y castigo con la estética”, sic de la publicidad  empresarial). Gente muerta de miedo. Que en patotas o en hordas -se quitan la racionalidad y la moral cristiana y la dejan dobladita en sus cajas de seguridad- le corajean a cualquier delincuente de alta peligrosidad como David, en el suelo, sin armas, tomándose la cabeza con las manos para que no le rompieran el cráneo hasta que no pudo más y se le abrieron las manos y los dedos y la cabeza en varias partes y todos seguían quitándose el odio y el estrés como si David fuera un puching ball, un pedazo de cuero que va y viene para aquí y para allá, donde descargar el peso de esta vida dura, donde sentir que se alivia cuando se quiebra un hueso o la marioneta del piso se vuelve una bolsa de papas que se desacomoda porque ya no es alguien sino un muñeco de trapo con la cabeza partida.
Gente muerta de miedo. Que participa de la falsa discusión del nuevo Código Penal. Como si una ley o dos o mil, por sí mismas, fueran a evitar que les arrebataran los bienes o que los muertos que mató el sistema se les vinieran encima más vivos que nunca, desde los fondos del arrabal, a exigir aquello que les pertenece. Y que les vienen robando desde los pasillos de la historia los funcionarios, los banqueros, los empresarios, los punteros, la policía, la gendarmería, los ministros de economía, los evasores de impuestos, los supermercados que remarcan, los sicarios del agronegocio, los pastores de la soja, los dioses del oro, la caliza, el cianuro y el agua envenenada. Aunque ninguno de ellos, los excedentes de la tierra, tiene perros para echarles encima ni muros electrificados para que flameen como banderas piratas antes de morir ni culos de botella clavados en las paredes para que se corten las manos. Ni juntan cien para tirarlos al piso y molerlos a palos y pulverizarles los riñones y dejarles la cabeza partida en dos.

Como a David. Que tardó tres días en morirse en el Hospital donde lo llevaron cuando alguien pudo rescatar la hilacha enrojecida en que lo habían convertido. Como si mil años no hubieran pasado en el mundo. Como si la justicia se redujera a la determinación primitiva de la venganza. El reo sin defensa exhibido en la picota, en el mejor de los casos. O su cabeza partida, como la de David, en el peor. Ante la multitud que aplaudía la venganza social hecha espectáculo público. En la plaza central o en la calle donde los transeúntes ciudadanos buenos vecinos asesinan a un chico de 18 años y lo exhiben estragado en el pavimento. Como si los rudimentos del Estado se hubieran diluido en las alcantarillas de la tele, que festeja un desecho menos, que arenga y multiplica; de las cárceles que destruyen, humillan, reproducen la violencia, se vuelven cómplices, dejan fugar y el delito es un negocio compartido. Y el Estado entonces deja que el monopolio de la fuerza pública que el pacto social depositó en sus instituciones desagüe un poquito para que la buena vecindad se alivie de tanta carga y deje salir el monstruo desaforado de la mano propia.


Y a David lo mataron. Era un ladrón. Un pibe que choreaba. Que salió “a dar miedo”, como dijo Joaquín, del barrio Ludueña. Al que seguramente no le dejaron alternativa. Lo cesantearon de la buena vida. Y lo depositaron del otro lado de la pared. Que tiene botellas rotas y alambre de seguridad y cerca eléctrica.
A él lo mataron 50 u 80 o 100 asesinos. Que fueron todos pero no fue nadie. Todos pusieron una trompada o el pie en la cabeza o en los riñones. Vaya a saber qué pie lo mató. Qué golpe le hizo asomar el cerebro por la cabeza partida. Qué suela le pisoteó el entendimiento para que la vida se le escurriera entre los dedos de uñas comidas que ya no podían retenerla. Fueron todos y no fue nadie. La vieja leyenda de Fuenteovejuna. La venganza primitiva. El reo arrojado al pueblo para que proceda. Solo, desarmado, tan chico, ni siquiera bien comido, seguramente. Solo. Desesperadamente solo debajo del odio.

El fiscal de Homicidios Florentino Malaponte todavía no encuentra a nadie a quien imputar en el crimen del barrio Azcuénaga. Y la policía evitó que lincharan a otro en el Barrio Echesortu también de Rosario.

No fue justicia por mano propia. Ni ajena. Fue un crimen atroz. Su impunidad –inexorable- será casi casi una legitimación.
La condena a muerte a la que fue sometido no resultó sumarísima porque David sobrevivió tres días. Y su familia decidió donar sus órganos.

La vida es, a veces, una llamita sutil que resiste, terca, a la peor tempestad.

16 comentarios:

  1. Robo porque el capitalismo le enseño eso... ¿o lo aprendio de sus gobernantes?

    "Banco a Cristina, a pesar de todo lo que robo" Daniel, bloguero K.

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  2. Si seguís citándome con frases que no dije como lo venís haciendo post tras post te voy a borrar.
    Después vas y llorás porque "te censuro" en otros blogs.
    De tu resentimiento no tengo la culpa. Si querés superarlo hacé algo con vos mismo. Este no es el lugar para que vengas a desparramarlo.

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  3. lo jodido ,como bien señala el Pajaro Rojo,es que la madre de David naturila el hecho.Mi hijo no era chorro,como si en caso de serlo la cosa era normal.Por otra parte
    en mar del plata el ex piloto de TC y principal referente del PRO en Mar del Plata,Eduardo Lalo Ramos ,manejando en pedo, como es casi habitual en el ,se llevo puesto a un auto dejando a un nene de cuatro años con serias lesiones...¿se lo puede linchar?

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  4. Lo que dijiste de bancar a Cristina pese a que robe, si no está ahora en el blog es porque lo editaste.

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  5. Yo se bien lo que dije, ni me voy a molestar en buscarlo y menos por vos. Y no edité nada, está escrito como fue escrito.

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  6. A mi me gustaría que no hablemos más de "capitalismo con rostro humano". Creo que es una falta de respeto para con las víctimas (no contabilizadas, por cierto) que viene acumulando el capitalismo.
    Y que además de tratar de levantar el piso, empecemos de una buena vez a pensar en el/los techo/s. Tanto para personas jurídicas como físicas.
    Claro que esto no sería para 2015. Quién te dice no podamos construir un sistema mejor y tener (en 2049, ponele) una nueva y modernizada constitución del 49, por ejemplo.
    Nos hicieron adoptar este sistema como única verdad. Mira vos. En todo caso la democracia no se puede discutir, pero el capitalismo... por qué no?

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  7. No hubo defensa propia como la quieren dibujar los medios. Eso es muy claro. El pibe ya estaba atrapado, en el piso y rodeado. Fue una horda que tenía ganas de matar corriendo el menor de los riesgos posibles, físicos y jurídicos; a diferencia del muerto que salió a robar sin medirlos. No sabemos si salió a matar porque no lo hizo, sin embargo queda en el aire burgués una sensación de justificación colectiva que asusta mucho más que el propio cachorro de tigre, como suele llamar Galeano al pibe excluido, al pibe rechazado. Muy buen texto Daniel. Reconforta leer lo que a uno le hubiese gustado escribir. No te asustés de la horda, está al caer. Desde aquí vamos a evitar que te golpeen.

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  8. Con todo respeto, ¿los chicos pobres hablan así?
    David salió -dice Joaquín, que lo conocía del barrio a él y a tantos davides todavía vivos y anónimos-, “a chorear porque quería cosas: droga, zapatillas piolas, qué se yo, cosas”.

    Basta muchachos, basta de literatura berreta... "quería cosas... qué sé yo", mamita... parece escrito por un libretista de película argentina berreta y zurdógena.

    Pero siguen:

    Y a David lo mataron. Era un ladrón. Un pibe que choreaba. Que salió “a dar miedo”, como dijo Joaquín, del barrio Ludueña. Al que seguramente no le dejaron alternativa.

    ¿No tenía alternativa? pobrecito, ¿cuántos en las barriadas populares salen a robar? ¿el 90%? ¿el 50%? ¿el 10%?... parece que para unos cuántos siempre hay "alternativas" ¿o son todos chorros?

    Como sea, a la luz de la "injusticia" y la "falta de oportunidades" deberíamos replantearnos cosas como el pago por embarazo que hace el gobierno ¿no deberíamos controlar la natalidad de esta gente que no encuentra "alternativas" y salen a afanar para tener "cosas"?

    Lo digo muy en serio: la economía moderna dificilmente puede absorver a la leginoes de inútiles que enciam tienen pocas ganas de labaurar y estidiar ¿de quá van a trabajar? ¿qué saben hacer? y lo más importante ¿tienen ganas de sacrificarse e ir a laburar todos los días levantándose temprano?

    Sinceramente no lo creo, esto ya lo vivimos en la época del General Roca, digo, los malones... para solucionar el problema alcanza con agarrar los libros de historia.

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  9. Cuando empezaste así:
    -"Con todo respeto"
    ya te equivocaste.

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  10. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  11. ES NOTABLE COMO ALGUNOS COMO ALCIDES ACEVeDO, CONSIDERA EL LIBRE ALBEDRIO COMO UNA OPCION PARA QUIENES VEN EN EL CONSUMISMO UNa IMPOSIBIBILIDAD, SON MUCHISIMAS LA PERSONAS QUE NO PUEDEN ELEGIR, SE LOS ARRINCONA, SE LOS PRIVA DE HASTA LO MAS ELEMENTAL, HAY UNA GUERRA QUE EL SISTEMA CAPITALISTA GENERA, UNA GUERRA DESIGUAL, DONDE EL ESTADO DISPONE DE MEDIOS Y AQUELLOS MARGINADOS SOLO DISPONEN DE SU CUERPO, NO JUSTIFICO EL ROBO, PERO SI JUSTIFICO A QUEIN SE LE CERARON TODOS LSO CAMINOS Y POR DIVERSAS RAZONES NO VE OTRA SALIDA QUE ROBAR, ES LA LUCHA DE CLASES EN SU PEOR FASE, DONDE NO HAY RACIONALIDAD, DONDE NO HAY EDUCACION, DONDE HAY REVANCHA PERMANENTE, ALCIDES ACEVEDO DESDE SU COMODO PENSAMIENTO ACUSA EQUIVOCADAMENTE A QUIENES SON LAS VICTIMAS DE UN SISTEMA EXCLUYENTE Y CORRUPTO QUE OBTIENE SUS BENEFICIOS DE LA PROMOCION DEL INDIVIDUALISMO Y EL MIEDO, APARTE DEL CONTROL SOCIAL QUE SE REALIZA.
    LAS REDES DE CORRUPCION TEJIDAS ALREDEDOR DE LA POLITICA, DE LOS JUECES Y DE LAS FUERZAS DE SEGURIDAD SON ADMITIDAS POR EL SISTEMA CAPITALISTA COMO UNA NECESIDAD PARA SOSTENER SUS NIVELES DE EXPLOTACION Y EXACCION DE LOS FONDOS PUBLICOS. LA LUCHA ENTRE POBRES ALGUNOS LO DENOMINAN A ESTA BARBARIE INCONTROLADA.
    HAY UNA ENTREVISTA A UN NARCO BRASILERO QUE PONE MUCHA LUZ SOBRE LA SITUACION QUE ESTA PLANTEADA, DEJO EL LINK DE DONDE SE PUEDE BAJAR EL REPORTAJE


    REPORTAJE

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  12. Mis honorables ex-vecinos del Barrio Azcuénaga (viví en San Luis al 5600, 2 cuadras de allí) cambiaro de hábitos alimenticios:
    http://udi414.blogspot.com.ar/2014/03/en-los-barrios-populares-rosarinos-se.html

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  13. Muy buena la entrevista que deja Mayusculo.

    Estamos tan mal que uno tiende a deprimirse mas por las justificaciones del hecho que por el hecho mismo.

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  14. Terrible el remate de tu post, Daniel.

    bah, la vida es algo terrible (esta vida de esclavos que padecemos todos ¿de qué se ufanan algunos? no lo entiendo...)

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  15. Que conmovedor Daniel, me tocaste la fibra sensible. Ahora sé porqué lo reventaron a tiros a mi tío en una entradera en Boulogne el año pasado. Ahora entiendo que era simplemente para poder sentirse parte del sistema, y tener acceso a un par de zapatillas piola y un poco de paco.

    Siendo así, no me queda otra que perdonarlos y entenderlos por lo que hicieron y decirles que la próxima vez se den una vueltita por tu casa también, que con gusto les atenderás sus necesidades básicas.

    La puta, que equivocado estaba...

    Juan Almirón. DNI 34.236.789

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