miércoles, 2 de abril de 2014

Malvinas


Esos días se vivían como en un sueño.
Muchas cosas ya las conté en post anteriores.
La miseria de la gente que especulaba con acaparar alimentos mientras chicos tan jovencitos iban a ese lugar tan frío y despojado sin ninguna preparación.
Las jovatas copetudas que armaban las donaciones y una muy pero muy conocida que se afanó unas cuantas joyas y hoy sigue con esos almuerzos donde lleva a tipos perdidos ya, decadentes de toda decadencia, solo para hablar mal de la yegua.
Vocera, propagandista de los milicos que veíamos en aquel abril del '82 ufanarse por los medios de la recuperación de Malvinas.

Nos reuníamos con los amigos y veíamos al borracho exultante ingresar a Casa de Gobierno y en ATC ponían aquel tema de Vangelis para pretender rodearlo de un aurea casi celestial




Cuando lo vimos en rueda de prensa decir:
-"Como dijo Simón Bolivar... Simón Bolivar... (largo silencio)... Simón Bolivar...

y no nos enteramos jamás que había dicho Simón Bolivar, comprendimos que estábamos en manos de una banda de dementes que ya sabíamos despiadados asesinos y que todo esto tendría un mal futuro.

Espantoso fue, nos quedamos cortos.
Mientras tanto, se pesaba la valentía de los pilotos Pucará contra la cobardía del Angel de la muerte que se rindió al toque en Georgias coronando una carrera que se prolongó desde la simulación más repugnante hasta la cobardía más abyecta.

El mismo que canchereaba en los juicios levantando el libro "Volver a matar".

Aquellos dos meses y pico los vivió el país en una atmósfera surrealista. Fueron distintos a todo lo que hubo antes y lo que iba a venir después.
La gente pretendiendo reconocerse protagonista de una épica y tanta charla coronada por el mayor de los desconocimientos.



Si, así como el hombre del video que subí me sentía. Pero casi ni tuve tiempo de reaccionar que ya veía como se apilaban las armas en aquella pira del final.



La que iba a quemar las ilusiones de los que se ilusionaron. La angustia de los que se angustiaron. El sufrimiento de los que fueron y vieron como caían a su lado tantos compañeros.



Todo se reduciría entonces a un mal trago que nos convidara el borracho mayor?
Todo no había sido más que eso?

Tanto mal había hecho esa gente y todavía esto!
Y hubo que soportar años, décadas para juzgarlos y condenarlos.
Lo que para ser honesto, creíamos imposible.
 

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